El Proyecto Gasbuggy: la explosión nuclear que volvió radiactivo el gas de Nuevo México y sigue limitando la perforación 59 años después
En 1967, Estados Unidos detonó una bomba nuclear a 1.288 metros de profundidad en Nuevo México para extraer gas natural. La producción aumentó, pero el gas quedó contaminado con tritio y el subsuelo sigue restringido a perpetuidad.
Por Elena Lozano
El 10 de diciembre de 1967, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos detonó una bomba nuclear de 29 kilotones a 1.288 metros de profundidad bajo el Bosque Nacional Carson, en el noroeste de Nuevo México. El objetivo no era militar: se trataba de liberar gas natural atrapado en una capa de arenisca de baja permeabilidad. La explosión, bautizada como Proyecto Gasbuggy, abrió una cavidad subterránea y fracturó la roca, multiplicando la producción del pozo. Sin embargo, el gas extraído quedó contaminado con tritio radiactivo, y casi seis décadas después la zona sigue sujeta a estrictas restricciones de perforación.
La idea había surgido en 1957, cuando directivos de El Paso Natural Gas preguntaron a los científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore si una explosión nuclear podría aumentar el rendimiento de los pozos. El proyecto formaba parte del programa Plowshare, una iniciativa de la AEC para explorar usos pacíficos de los explosivos nucleares. El acuerdo entre la AEC, el Departamento del Interior y la empresa se firmó en enero de 1967, y la detonación se llevó a cabo en el condado de Río Arriba, a unos 89 kilómetros al este de Farmington.
Según un informe de 2015 del Desert Research Institute para el Departamento de Energía (DOE), el calor de la explosión vaporizó la roca y creó una cavidad de unos 25 metros de radio. En menos de 30 segundos, el techo se desplomó y formó una chimenea de escombros, mientras las fracturas se extendían entre 120 y 150 metros en todas direcciones. La roca fundida se solidificó en el fondo en una masa vítrea que atrapó la mayor parte de los radionucleidos de alto punto de fusión.
El laboratorio de Livermore calcula que la producción de gas se multiplicó por entre seis y ocho respecto a las tasas previas. No obstante, la ficha oficial del DOE reconoce que el gas tenía «un poder calorífico significativamente menor» y que las fracturas no penetraron en la capa de gas tanto como se esperaba. El problema principal fue el tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno que puede integrarse en las moléculas de agua. La prueba generó unos 40.000 curios de tritio y, durante las pruebas de producción, 2.432 curios salieron al ambiente. Entre julio de 1968 y octubre de 1969, cinco pruebas de producción extrajeron 213 millones de pies cúbicos de gas, unos 6 millones de metros cúbicos, que se quemaron en antorcha.
En 1976 se decidió no realizar más pruebas en el emplazamiento. Antes se habían llevado a cabo experimentos similares en Rulison (1969) y Rio Blanco (1973), ambos en Colorado. Según Livermore, la técnica era viable, pero «nunca se demostró su viabilidad económica», y el programa Plowshare terminó en 1977. En 1978, el sitio de Gasbuggy se desmanteló en seis semanas: los residuos radiactivos líquidos se inyectaron en la antigua cavidad, los sólidos se trasladaron al polígono de pruebas de Nevada y los pozos se sellaron. La limpieza final de la superficie concluyó en 2004, con la retirada de unos 4.250 metros cúbicos de tierra contaminada.
Hoy, sobre el punto cero hay una placa de latón que prohíbe, sin permiso del Gobierno, perforar hasta 457 metros de profundidad en un radio de 30 metros, y entre 457 y 1.372 metros en un radio de 183 metros. En la superficie no existen restricciones: el terreno es «campo abierto» y se utiliza para el pastoreo de ganado y el ocio, según Ken Kreie, gestor del emplazamiento en la Oficina de Gestión del Legado del DOE. Lo que preocupa está bajo tierra. Clay A. Cooper y Jenny B. Chapman, del Desert Research Institute, advierten de que los materiales de la cavidad podrían suponer un riesgo si se sacaran a la superficie, lo que obliga a mantener «a perpetuidad» la restricción de perforación.
Según sus cálculos, en 2014 quedaban unos 2.830 curios de tritio en el subsuelo y el agua tritiada se había desplazado unos 110 metros desde el punto de la detonación. El tritio tiene una vida media de 12,32 años y se desintegra en helio, que no es radiactivo. El DOE toma muestras cada cinco años de tres pozos de gas privados cercanos y de cualquier pozo nuevo en un radio de 2,4 kilómetros, de acuerdo con su plan de vigilancia de 2024. Hasta ahora no se ha detectado en ellos ningún radionucleido relacionado con Gasbuggy.
El informe del Desert Research Institute reconoce que las propiedades de las fracturas se conocen mal. Por eso los autores eligieron valores que favorecen el avance del tritio, de modo que sus cifras son una estimación prudente y no una medición directa. En su simulación, un pozo hipotético situado a 340 metros produjo gas durante 30 años y el tritio se acercó hasta 90 metros de él, aunque nunca lo alcanzó. Esa distancia depende de la orientación de las fracturas. Los documentos oficiales tampoco coinciden en algunos datos, como la profundidad exacta (1.288 o 1.292 metros) o el número de pruebas de producción, cinco según la ficha del DOE y seis según el plan de vigilancia.
3
