El tilcayo, la primera especie de gato descubierta en más de un siglo
Un equipo internacional de científicos describe en Bolivia una nueva especie de felino, el Leopardus tilcayo, y una subespecie del gato tigre en Perú, tras analizar los genomas completos de 38 animales.
Por Inés Benítez
Un equipo internacional de científicos ha descrito en Bolivia una nueva especie de felino, el tilcayo o Leopardus tilcayo, la primera que se identifica en más de cien años. El hallazgo, publicado en la revista Current Biology, redefine además la diversidad de los gatos tigre sudamericanos, un grupo que hasta hace poco se consideraba una única especie.
El nombre elegido, tilcayo, procede de la denominación que los habitantes de las selvas de montaña de Los Yungas bolivianos, en la vertiente oriental de los Andes, emplean para referirse a este animal. Se trata de un felino pequeño, con una longitud de cabeza y cuerpo de entre 43 y 50 centímetros y una cola de 25 a 27 centímetros. Su pelaje se distingue por rosetas relativamente grandes e irregulares, de color marrón oscuro a negro, en su mayoría abiertas o parcialmente cerradas, sobre un fondo marrón claro a beige.
La investigación se basa en el análisis de los genomas completos de 38 animales, entre ellos 26 ejemplares de gato tigre, ocho de los cuales procedían de especímenes conservados en museos. Los primeros estudios fueron impulsados hace casi cinco años por Paola Nogales y Enzo Aliaga-Rossel, investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés, en Bolivia, que después se asociaron a un equipo internacional para comparar la información genética con la de otros pequeños felinos latinoamericanos.
«La genética nos muestra que el linaje del tilcayo se separó de los otros gatos tigre hace 1,4 millones de años. Desde entonces siguió su propio camino evolutivo y hoy sabemos que se trata de una especie diferente», explica Nogales. Aún queda por determinar hasta dónde se extiende la distribución de la nueva especie y cuántos ejemplares viven en estado silvestre.
El hallazgo también ha permitido identificar una nueva subespecie del gato tigre en Perú, bautizada como antisuyo (Leopardus tigrinus antisuyo), en referencia al Antisuyo, una de las cuatro grandes regiones del antiguo Imperio Inca. Este territorio se extendía por la vertiente oriental de los Andes peruanos, en las zonas de transición entre las altas montañas y la selva amazónica, el hábitat de este animal. El antisuyo es un felino pequeño y robusto, de color de fondo marrón amarillento relativamente homogéneo y cola delgada terminada en punta, con manchas estrechas y alargadas dispuestas en bandas oblicuas.
Los resultados revelaron una relación evolutiva inesperada: aunque ambos felinos habitan regiones cercanas y pertenecen al mismo grupo, no son parientes cercanos y ocupan posiciones distintas en el árbol evolutivo de los gatos salvajes de Sudamérica. El coordinador del estudio, Eduardo Eizirik, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, en Brasil, señala que se trata de un caso de especies crípticas, animales con apariencias muy similares pero con diferencias genéticas y trayectorias evolutivas independientes. «Esta similitud visual provocó que durante mucho tiempo se confundieran diferentes especies y se las clasificara como una sola», asegura.
La reevaluación integral de la diversidad del gato tigre tiene importantes implicaciones para la conservación. La evaluación de riesgos y la planificación deben realizarse ahora para cada especie o subespecie por separado, lo que obliga a modificar las estrategias actuales. Entre las principales amenazas figuran la pérdida y fragmentación del hábitat, la caza y la transmisión de enfermedades por parte de animales domésticos. Algunas poblaciones viven además en entornos especialmente vulnerables al cambio climático y varias presentan una baja diversidad genética, lo que reduce su capacidad de adaptación.
Para Bolivia, el descubrimiento es también un motivo de orgullo. «Una nueva especie para el mundo que presentamos desde Bolivia. Y con ello llega también la responsabilidad de conocerla mejor, protegerla y conservar los bosques que durante tanto tiempo han sido su hogar», afirma Aliaga-Rossel.
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