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Evolut

2 de septiembre de 2026

Cultura 5 min

La Orquesta de la Comunidad Valenciana clausura el 65 Festival de Pollença con Prohens y Roca

La Orquesta de la Comunidad Valenciana, dirigida por Sir Mark Elder, puso el broche final al 65 Festival de Pollença en el claustro de Sant Domingo, con un programa dedicado a Elgar y Beethoven. Al concierto asistieron la presidenta del Govern, Marga Prohens, y la consellera insular de Cultura, Antònia Roca.

La Orquesta de la Comunidad Valenciana (OCV) cerró el 30 de agosto la 65 edición del Festival de Pollença con un concierto en el claustro de Sant Domingo que contó con la presencia de la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, y de la consellera insular de Cultura y vicepresidenta del Consell de Mallorca, Antònia Roca. La velada supuso además la celebración del vigésimo aniversario de la formación, nacida en 2006 como orquesta titular del Palau de les Arts Reina Sofía, y su segunda visita al emblemático escenario mallorquín tras su debut en la edición de 2024.

Bajo la batuta de Sir Mark Elder, director titular de la OCV desde septiembre de 2025, el programa reunió dos grandes monumentos del repertorio sinfónico: las Variaciones Enigma del británico Edward Elgar y la Sinfonía nº 7 de Ludwig van Beethoven. La elección de la obra beethoveniana anticipaba los prolegómenos del Año Beethoven 2027, cuando se conmemorará el bicentenario de la muerte del compositor alemán. La formación, que ha estado dirigida a lo largo de sus dos décadas por figuras como Lorin Maazel, su fundador, y Zubin Mehta, ofreció una interpretación que alternó la explosión sonora con pasajes de marcada introspección.

La asistencia de Prohens y Roca fue interpretada como un gesto de respaldo institucional al que está considerado el acontecimiento cultural más sobresaliente de Baleares. Ambas autoridades siguieron el concierto desde el centro del claustro y no desde la primera fila, una ubicación que responde al protocolo establecido a finales de los años 90, cuando la Reina Sofía, entonces presidenta de honor del Patronato del Festival, asistió en años consecutivos a las actuaciones de Yehudi Menuhin, Mstislav Rostropóvich y Ravi Shankar. Desde entonces, esa disposición se ha mantenido para las autoridades asistentes.

El festival, cuya programación de esta edición ha sido un recorrido por la trayectoria del certamen, nació de una idea original de Philip Newman y fue continuado durante un cuarto de siglo por Eugen Prokop. Tras un período de incertidumbre entre 2006 y 2019, el evento fue rescatado por Pere Bonet, director artístico desde 2020, año en que comenzó la pandemia. El concierto de clausura también sirvió para poner en valor el papel de las orquestas autonómicas, en un momento en que la Orquesta Sinfónica de Baleares se prepara para estrenar una nueva etapa con la inauguración de la Caja de Música.

Las Variaciones Enigma, compuestas en 1899, nacieron como un tributo privado a la amistad y, en primera instancia, para agrado de la esposa de Elgar, que escuchaba al compositor improvisar al piano las primeras notas de algo casual e inédito. El momento culminante de la obra llega con la variación nº 9, conocida como Nimrod, un adagio dedicado a su amigo íntimo August Jaeger. Fue Jaeger quien animó a Elgar en sus momentos de abatimiento por la escasa atención que despertaban sus composiciones, recordándole las penalidades que había sufrido Beethoven y animándole a seguir componiendo. Mientras se lo explicaba, Jaeger tocó al piano un fragmento del segundo movimiento de la Sonata nº 8, Patética, de Beethoven, lo que explicaría que las primeras notas de esa obra resuenen sutilmente al inicio de Nimrod.

El éxito inmediato de las Variaciones Enigma elevó la obra de Elgar a los altares del sinfonismo en un Reino Unido que aún carecía de una tradición consolidada en este género. Otras variaciones, en especial la séptima, Troyte, un presto tempestuoso, anticipaban el contenido de Pompa y circunstancia, compuesta entre 1901 y 1930. Con el tiempo, Elgar ha quedado en la memoria colectiva británica como el artífice de los solemnes himnos del país. La Sinfonía nº 7 de Beethoven, estrenada en 1813, fue descrita por Richard Wagner como «la apoteosis de la danza, mostrando el cuerpo convertido en sonido, que, uniéndolo con la mente, es una sola fuerza vital». El propio Beethoven la consideraba «una de mis mejores obras», consciente del avance que suponía en la evolución del sinfonismo y, especialmente, en el tratamiento de los ritmos.

Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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