La Semana de Cine de Valladolid reivindica el sonido como personaje clave de las películas
El festival vallisoletano reabre el debate sobre el papel del sonido en el cine con mesas redondas, una exposición, un ciclo de películas y una monografía dedicada a la historia de la imagen-sonido.
Por Marcos Esteban
El sonido, durante décadas el gran olvidado del cine frente a las bandas sonoras, vuelve al centro del debate. La Semana de Cine de Valladolid ha apostado en su última edición por reivindicar los ruidos, los sonidos ambientales y los efectos como un «personaje clave de las películas», según expresó el responsable de sonido Willie D. Burton, autor del trabajo en «La Odisea» y destinatario de una Espiga de Honor del certamen.
La propuesta se articuló en el ciclo de mesas redondas «Pensar (y escuchar) el cine», en el que participaron profesionales como Alejandro López («La bola negra»), Axel Arft («Cielo sobre Berlín»), Tarn Willers (Óscar por «La zona de interés»), Silvia Moraes («La vida es bella») y Daniela Bassani («Gomorra»). Todos ellos explicaron los entresijos y retos de su oficio. A ello se sumaron una exposición en el Museo Patio Herreriano que ilustra otras facetas del problema, un ciclo de 16 películas titulado «Una historia del sonido (en el cine)» y una monografía que, según los organizadores, podría ser la primera de este tipo entre las publicaciones cinematográficas.
El codirector del festival, Javier H. Estrada, subrayó que la apuesta no se ha centrado en una dimensión política o sociológica, sino estética y formal. «Queremos cambiar las reglas desde dónde se mira el cine y tratar de poner el foco en lugares que a veces han quedado vacíos», explicó. Estrada sostuvo además que, pese a que se piensa poco en ello, el cine, sobre todo en lo que transmite en emociones y sensaciones, es incluso más sonido que imagen.
Burton reconoció que los directores son hoy más conscientes del sonido que en el pasado, aunque siguen considerando la cámara como el elemento principal. Su trabajo en «La Odisea», a las órdenes de Christopher Nolan, ilustra lo complejo de esta labor. Nolan quería sonidos naturales y rodar en escenarios reales, dos obstáculos importantes para cualquier responsable de sonido. «No rodábamos en una habitación donde puedes controlar los elementos», relató. Tuvieron que llevar equipos portátiles y, en escenas como la de la tormenta, proteger el material con el abrigo. Para Burton, sin embargo, «el mejor sonido no se nota», porque el espectador solo percibe el resultado final.
El debate también incluyó la inteligencia artificial. Burton y Alejandro López se mostraron partidarios de asumir ese reto, especialmente en la postproducción. López defendió que las nuevas herramientas deben ser utilizadas por personas que apliquen criterio y sensibilidad, y que serán bienvenidas si aportan algo a la narración y a las emociones. Axel Arft, en cambio, se mostró contrario: aseguró que no quiere tener nada que ver con la IA y que la evita a toda costa.
El punto de partida de la monografía «La imagen-sonido. Caligrafías sonoras y epifanías de la escucha en la historia del cine» es que la interrelación entre imagen y sonido ha sido siempre esencial, incluso en el cine mudo, acompañado de música en directo o de comentaristas. El coordinador Carlos F. Heredero señaló que la historia y la teoría del cine han tenido siempre una notable dificultad para abordar esa relación. Willers, que asistió a la presentación del libro, destacó por su parte el poder emocional del sonido: «El ojo procesa las imágenes, pero el sonido se recibe desde el sistema límbico, sin pasar por el cerebro».
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