Susan Sarandon encuentra fuera de Hollywood una nueva vía para seguir rodando
Mientras denuncia que su activismo propalestino le ha hecho perder papeles, The Echo Chamber muestra cómo las coproducciones europeas pueden abrir otra ruta profesional.
Por Inés Benítez
La carrera de Susan Sarandon ofrece en Venecia una imagen clara de cómo está cambiando el mapa del cine. La actriz sostiene que su activismo a favor de los palestinos sigue cerrándole puertas en Hollywood, pero al mismo tiempo presenta un film internacional en la competición principal de uno de los festivales más importantes del mundo.
Sarandon dijo el 6 de septiembre que ha perdido películas recientemente y que, según la información que recibe, algunas agencias continúan aconsejando que no la contraten. Su declaración describe decisiones privadas que no pueden comprobarse una a una desde fuera. Por eso conviene separar la acusación actual de un episodio anterior que sí está documentado: en noviembre de 2023 UTA dejó de representarla tras unas declaraciones realizadas en una concentración propalestina.
La actriz pidió disculpas más tarde por aquella formulación. La calificó de grave error y señaló que no pretendía minimizar la historia del antisemitismo y la persecución sufrida por los judíos. Sarandon mantuvo su apoyo a los palestinos y ha continuado interviniendo en el debate público.
Lo que ha cambiado ahora es el escenario profesional. The Echo Chamber no nace en el centro del sistema de estudios estadounidense. Es una producción vinculada al cine europeo, dirigida por Andrea Pallaoro y presentada en el concurso de la Mostra. El reparto incluye a Luca Marinelli, Alicia Vikander y Sarandon. Su guion, firmado por Bernardo Bertolucci, Ilaria Bernardini y Ludovica Rampoldi, parte del último proyecto de escritura cinematográfica de Bertolucci.
Sarandon interpreta a Ava, una cantante conocida que intenta regresar a la música. La historia de una artista que vuelve a buscar su lugar adquiere un significado adicional cuando la actriz que la interpreta habla de oportunidades perdidas. En Venecia, Sarandon dijo que se siente más bienvenida internacionalmente y agradeció a Pallaoro haberla incorporado al film.
La situación permite observar una transformación más amplia. Las carreras de los intérpretes ya no dependen de un único mercado. Festivales, plataformas, productoras independientes y coproducciones transnacionales han creado circuitos capaces de sostener proyectos ambiciosos fuera de los grandes estudios. Eso no elimina la importancia de Hollywood, pero modifica el coste de quedar temporalmente fuera de sus redes más poderosas.
También cambia la manera en que se mide una recuperación profesional. Antes, regresar podía significar conseguir otro gran contrato de estudio. Hoy puede significar liderar un proyecto europeo, entrar en la competición de Venecia, vender la película en varios territorios y reconstruir visibilidad desde otro centro de gravedad.
The Echo Chamber se estrena en Italia el 10 de septiembre y compite por el León de Oro que se entregará el 12. Su recorrido posterior mostrará si esa alternativa internacional es sólida o simplemente una excepción prestigiosa.
Para Sarandon, la contradicción seguirá siendo visible: afirma que su postura política le ha reducido opciones y, al mismo tiempo, una producción internacional le devuelve una plataforma de primer nivel. Esa tensión dice tanto sobre su momento personal como sobre un cine que ya no gira alrededor de una sola industria, una sola ciudad ni una única forma de volver.
