Bruselas pide reducir el alumbrado nocturno y prepara a Europa para un invierno energéticamente complicado
La Comisión Europea recomienda a los Estados miembros medidas preventivas de ahorro energético ante un invierno con reservas de gas al 70% y precios al alza. Entre las propuestas figura apagar la iluminación pública no esencial durante la madrugada, revisar la temperatura de los edificios públicos y limitar los calefactores de las terrazas hosteleras.
Por Iván Serrano
La Comisión Europea ha comenzado a pedir a los Estados miembros que adopten medidas para reducir el consumo energético durante los próximos meses, ante la llegada del frío y el aumento de la demanda. Entre las recomendaciones trasladadas a las capitales figura apagar durante la madrugada el alumbrado público que no resulte imprescindible, una propuesta que afectaría especialmente a la iluminación ornamental y a aquellas zonas con escaso tránsito a altas horas de la noche.
La advertencia llega semanas antes del inicio oficial del invierno, pero los precios de la electricidad y del gas ya generan preocupación en Bruselas. Las reservas de gas en los almacenes europeos se encontraban a comienzos de octubre en torno al 70% de su capacidad, unos doce puntos porcentuales menos que un año antes, según los datos difundidos por COPE. Esa diferencia resulta relevante porque Europa necesita disponer de combustible suficiente cuando millones de viviendas empiecen a encender la calefacción de forma habitual.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, ha trasladado esta inquietud a los responsables energéticos de los Estados miembros y les ha solicitado que preparen medidas preventivas para reducir la demanda, especialmente durante las horas de mayor consumo eléctrico. Cuanto mayor sea la demanda, más gas puede ser necesario para generar electricidad, con el consiguiente efecto sobre los precios. La Comisión insiste, no obstante, en que no existen motivos para hablar de una escasez inmediata de gas.
Junto al posible apagado parcial del alumbrado nocturno, las recomendaciones incluyen revisar la temperatura de los edificios públicos y limitar el uso de calefactores en las terrazas hosteleras. Se trata de consumos que pueden revisarse antes de recurrir a restricciones de mayor alcance. Bruselas no ha ordenado apagar las farolas en España ni ha fijado una fecha de inicio o una franja horaria obligatoria: lo que existe es una petición de ahorro que deja margen a los gobiernos y administraciones para estudiar distintas actuaciones.
La posibilidad de reducir la iluminación nocturna ha sido una de las cuestiones que más atención ha despertado. El periodista económico Iván Alonso explicó en el programa La Linterna, de COPE, que entre las recomendaciones figura reducir la iluminación nocturna no imprescindible, especialmente en la madrugada. Esto podría afectar, por ejemplo, al alumbrado ornamental navideño que permanece encendido prácticamente toda la noche o a determinados espacios donde apenas hay movimiento en cuanto anochece.
Existe, sin embargo, una diferencia importante entre ahorrar electricidad y dejar una calle completamente a oscuras. Los pasos de peatones, los cruces y las zonas por las que circulan vehículos necesitan condiciones de visibilidad adecuadas. Tampoco todos los municipios tienen las mismas necesidades: una localidad pequeña no consume ni organiza su alumbrado de la misma manera que una gran ciudad, por lo que cada administración tendría que valorar qué cambios puede realizar.
A la incertidumbre sobre el gas se suma la inestabilidad del petróleo. Las tensiones en Oriente Próximo y las dificultades para transportar combustible por determinadas rutas marítimas llevan meses influyendo en los mercados. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte importante del crudo mundial, continúa siendo uno de los puntos que más preocupan. El pasado 2 de octubre, los países del G7 acordaron liberar 100 millones de barriles de petróleo y productos petrolíferos de sus reservas estratégicas a lo largo de cuatro meses, una operación destinada a aliviar los precios, especialmente los del diésel, y a reducir la presión sobre el abastecimiento internacional.
La medida dio cierto respiro a las cotizaciones, pero no ha eliminado la incertidumbre. Europa afronta ahora varias semanas decisivas para comprobar cómo evolucionan las temperaturas, las reservas y el coste de la energía. Mientras tanto, la reducción del alumbrado nocturno sigue siendo una posibilidad puesta sobre la mesa, no una obligación para los ayuntamientos españoles.
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