Europa aspira a cinco millones de vuelos diarios de drones comerciales en 2030
La industria europea de drones fija como meta alcanzar cinco millones de vuelos comerciales diarios en 2030, mientras el sector pide menos regulación nueva y autorizaciones más ágiles de cara a la Cumbre Europea de Drones de Bruselas.
Por Inés Benítez
La industria europea de drones ha fijado una meta ambiciosa para la próxima década: alcanzar cinco millones de vuelos comerciales al día en 2030. La propuesta, trasladada a las instituciones comunitarias a través de la asociación JEDA, busca convertir el espacio aéreo europeo en un mercado operativo a gran escala, en el que los drones realicen desde inspecciones industriales hasta entregas de mercancías de forma habitual.
El sector ha puesto el foco en los vuelos BVLOS, es decir, aquellos que se realizan sin contacto visual directo con el aparato. Son precisamente este tipo de operaciones las que permiten escalar el negocio, porque evitan que un operador tenga que seguir el dron con la vista durante todo el trayecto. Sin embargo, según los promotores de la iniciativa, el marco regulatorio europeo todavía no ofrece la previsibilidad necesaria para que estos vuelos se generalicen.
La cuestión se debatirá en la Cumbre Europea de Drones 2026, que se celebrará los días 9 y 10 de noviembre en Bruselas. El encuentro, organizado por la Comisión Europea junto con el Ministerio de Transportes de Bélgica y el programa SESAR, reunirá a más de 300 participantes en el Palacio de Egmont. Será el espacio en el que se confronten las expectativas de la industria con las posiciones de las administraciones.
El contexto es relevante porque la Estrategia de Drones 2.0, aprobada en noviembre de 2022, está ahora en proceso de revisión, y la Comisión prevé abrir una consulta pública este verano. Ese documento estima que el mercado europeo de drones alcanzará los 14.500 millones de euros y generará 145.000 empleos en 2030. Las cifras sitúan la meta de los cinco millones de vuelos diarios como un objetivo que, según el propio sector, depende de que se simplifiquen los procedimientos existentes más que de crear nuevas normas.
En ese sentido, la industria reclama menos regulación nueva y más autorizaciones ágiles. Entre sus peticiones figuran el reconocimiento mutuo de las autorizaciones entre países y la creación de un auténtico mercado único de drones. La queja principal es que, aunque existe un marco común para toda la Unión, cada Estado miembro lo aplica a su manera, lo que encarece y ralentiza la operación de empresas que quieren trabajar en varios países.
El concepto de U-space, que establece el marco para la gestión del tráfico de drones a baja altitud, es aplicable desde enero de 2023, pero su despliegue avanza despacio. Del mismo modo, la visibilidad electrónica de las aeronaves, conocida como e-conspicuity, se considera una pieza clave para que los drones puedan compartir su posición con otros usuarios del espacio aéreo. Para trabajar en esta cuestión existe ya un grupo de trabajo en España.
La presidenta de la asociación española ECUAS, Marta García, pide que el marco regulatorio permita volar más. Su planteamiento coincide con el del resto del sector: la tecnología ya existe, y el cuello de botella está en los trámites. La asociación reúne a buena parte del ecosistema de drones en España y participa en el debate sobre la revisión de la estrategia europea.
La comparación internacional ayuda a dimensionar el reto. China registró a finales de 2025 3.287.000 drones, un 51 % más que el año anterior, y sus operaciones acumularon 45,3 millones de horas de vuelo en 2025, casi un 70 % más. El país cuenta además con 46 estaciones de servicio a baja altitud repartidas en 23 provincias. No obstante, China no publica el número de vuelos, por lo que sus cifras no son directamente comparables con las europeas.
Estados Unidos, por su parte, tenía registrados 837.513 drones en noviembre de 2025 y 481.760 pilotos remotos certificados. Allí, la cadena Walmart, junto con las empresas Wing y Zipline, ha superado ya el millón de entregas con drones. Aun así, los vuelos BVLOS en territorio estadounidense siguen requiriendo una exención individual de la FAA, la agencia federal de aviación. La norma conocida como Part 108 se propuso en agosto de 2025 y lleva en revisión en la Casa Blanca desde julio de 2026.
La incertidumbre sobre el futuro europeo se mantiene, porque tanto la revisión de la estrategia de drones como la tramitación de la norma estadounidense siguen abiertas. Para la industria, la clave será si Bruselas responde con procedimientos más sencillos y homogéneos o si los cinco millones de vuelos diarios quedan como una aspiración difícil de alcanzar en el plazo previsto.
Fuente: okdiario.com
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