La gasolina y el diésel disparan la inflación al 4,3% en agosto, su máximo desde principios de 2023
El INE confirma que el IPC cerró agosto en el 4,3%, siete décimas más que en julio, por el encarecimiento de los carburantes y los alimentos. La subyacente se modera al 2,9% y el Gobierno sostiene que las presiones de fondo están contenidas.
Por Inés Benítez
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este martes que el Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró agosto en el 4,3% interanual, siete décimas por encima del dato de julio y su tasa más alta desde principios de 2023. El organismo atribuye el repunte, principalmente, al encarecimiento de la gasolina y el diésel, ambos afectados por la subida del petróleo en un contexto de guerra en Oriente Medio.
El detalle de los carburantes es especialmente llamativo. La gasolina fue en agosto un 16,9% más cara que un año antes, mientras que el gasóleo, un refinado clave para el transporte, se disparó un 30,3% en el mismo periodo. Este encarecimiento del diésel ya venía produciéndose en las semanas previas y ha obligado a activar una cláusula especial dentro del Plan de ayudas frente a la guerra, que aumentó su rebaja fiscal desde el 1 de septiembre. El INE destaca el «efecto escalón» de los combustibles, que se encarecieron frente a la bajada de precios de agosto del año pasado, como uno de los dos factores que han acelerado la inflación general.
El segundo factor es la alimentación. Los precios de los alimentos subieron un 2,3% interanual en agosto, siete décimas más que en julio, tras varios meses de ralentización. El Ministerio de Economía, sin embargo, subraya que esta cifra «se mantiene contenida» y añade que la inflación acumulada de los alimentos desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio, en febrero, es negativa, del -0,65%. En una valoración remitida a los medios, el departamento que dirige el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, ha asegurado que «no dejaremos de acompañar y de apoyar a las familias ante las subidas» de los precios.
Frente a la presión de la energía y los alimentos, la inflación subyacente —que excluye la volatilidad de la energía y los alimentos frescos— se moderó hasta el 2,9%, una décima menos que en julio. Los economistas consideran esta tasa el «núcleo» del tejido productivo, más estructural y menos voluble. El Ministerio de Economía ha interpretado esta moderación como una confirmación de que «las presiones de fondo están contenidas» y que el tejido productivo aún no está absorbiendo la subida energética.
En términos mensuales, los precios de agosto se encarecieron un 0,7% respecto a julio, de nuevo por los carburantes y, en menor medida, por la subida del gas y la electricidad. El IPC Armonizado, que utiliza una cesta común para comparar con el resto de la Unión Europea, se situó en el 4,6%, también siete décimas por encima del mes anterior.
Por comunidades autónomas, siete se situaron por encima de la media nacional, con Cantabria a la cabeza (5,1%). En otras once la subida fue inferior, con Ceuta (2,9%) como la región con menor incremento de precios. El dato confirma que la inflación encadena dos meses consecutivos de ascensos y se sitúa por encima del 4% por primera vez desde abril de 2023, lo que anticipa un otoño caro para las familias.
