La OCDE mejora las previsiones de crecimiento de España al 2,6% pero eleva la inflación al 3,7%, la más alta de Europa
El organismo internacional revisa al alza el PIB español para 2026, impulsado por la resistencia ante los shocks energéticos, aunque advierte de que los precios subirán más que en cualquier otra gran economía europea debido al conflicto en Oriente Medio y a los fenómenos climáticos extremos.
Por Iván Serrano
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha vuelto a mejorar sus previsiones para España. Según sus cálculos, el país logrará capear las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo como la economía que más crece entre las grandes europeas tanto este como el próximo ejercicio. Sin embargo, no será inmune al conflicto y, de hecho, el club de las economías más desarrolladas ha elevado cuatro décimas la tasa de inflación prevista hasta el 3,7%, también la más alta entre sus pares europeos.
En concreto, España crecería este año al 2,6%, al mismo ritmo que el año pasado tras la reciente revisión publicada por el INE, mientras que de cara a 2027 echaría el freno para avanzar un 1,8%, una décima más de lo que los economistas de la organización calcularon el pasado mes de junio. Para entonces la tasa de IPC se habría moderado hasta el 3,4%. El coste de la vida subirá menos que este año pero ese cálculo es muy superior al que la OCDE había dado a conocer hasta ahora.
El avance del PIB español contrasta con las proyecciones que la organización ha publicado este miércoles para otras grandes economías europeas. Francia permanecerá prácticamente estancada con un avance de apenas el 0,4% cuando el país sigue sin recuperarse de su crisis fiscal; un 0,9% crecerá Italia, mientras que Alemania lo hará un 1%. España también crecerá más que Estados Unidos (2,1%), que su vecina Canadá (1,9%) y que Reino Unido (1,3%).
En su informe, la OCDE incide en que las perspectivas económicas mundiales «siguen dependiendo en gran medida de que se alcance una solución duradera al conflicto de Oriente Medio». Los precios de la energía han vuelto a aumentar recientemente por el bloqueo de la producción y las exportaciones en la región del Golfo que elevan con fuerza los márgenes de refino. Estas subidas están repercutiendo en los precios de consumo y en los costes empresariales. A esto se añade el rally de precios en algunos productos agrícolas debido al impacto de fenómenos meteorológicos extremos, como El Niño.
«Los continuos cambios en las políticas comerciales, tanto en materia arancelaria como de restricciones a las exportaciones, incrementan la incertidumbre y contribuyen a las disrupciones de la oferta», advierte además la OCDE. Y por si fuera poco, a este contexto se añaden las crecientes preocupaciones sobre los riesgos fiscales a largo plazo y la subida de los tipos de interés con la que los bancos centrales intentan frenar una crisis de precios.
Todas estas variables llevan a la organización capitaneada por Mathias Cormann a proyectar que el PIB mundial avance un 2,9% este año y que acelere una décima el que viene hasta el 3%. La actividad será más robusta el año que viene gracias a la solidez de la actividad relacionada con la inteligencia artificial y a la reducción de los precios de la energía que se proyecta en los mercados de futuros.
La propia OCDE reconoce que sus previsiones están envueltas por una «considerable» incertidumbre, sobre todo en lo que respecta a la evolución de los mercados energéticos. Una normalización más rápida de los mercados energéticos «aliviaría las presiones inflacionistas y respaldaría la actividad», explican sus economistas. Estos mismos expertos recalcan que si se producen nuevas interrupciones o se prolongan las actuales la inflación subiría con más fuerza y el crecimiento sería más débil.
Entre los principales riesgos a la baja figuran también posibles shocks de oferta relacionados con fenómenos meteorológicos —incluido un episodio muy intenso de El Niño— que afecten negativamente a la producción agrícola y eleven las presiones sobre los precios de los alimentos. Otros riesgos son nuevas subidas de los rendimientos de la deuda soberana a largo plazo y una rentabilidad de la inversión en inteligencia artificial inferior a la prevista.
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