Los fabricantes chinos temen que un cambio de Gobierno congele las ayudas para producir en España
La industria automovilística china recela de que un eventual cambio de Ejecutivo tras las elecciones del 29 de noviembre reduzca los incentivos del PERTE VEC, mientras los constructores europeos presionan para limitar los subsidios a las marcas con sede en Pekín.
Por Elena Lozano
Los fabricantes automovilísticos chinos recelan de que un eventual cambio de Gobierno tras las elecciones del próximo 29 de noviembre reduzca las ayudas públicas que han recibido para producir en España. Fuentes cercanas al sector confirman que existe inquietud ante un giro en la política de subvenciones, impulsado por las presiones de los constructores europeos y respaldado por Bruselas para proteger la competitividad de la industria del continente frente al avance de China.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez anunció el pasado mes de diciembre que destinaría otros 580 millones de euros al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo Eléctrico y Conectado (PERTE VEC) este año. El objetivo es impulsar la transformación de las fábricas y el desarrollo de nuevas instalaciones industriales, entre ellas plantas de baterías, para fomentar la implantación del coche eléctrico en España.
Entre los proyectos vinculados a fabricantes chinos figura el de Ebro y Chery, que operan en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Ebro recibió 24,03 millones de euros del PERTE VEC II para adaptar la nave de pintura de la planta y, en marzo de 2025, obtuvo una asignación provisional de 25,15 millones de euros en el PERTE VEC III. Ambas partidas suman 49,18 millones de euros y están vinculadas al proyecto industrial de Ebro. El proyecto de Santana en Linares (Jaén) también cuenta con participación china en su estructura industrial. Santana Factory, la sociedad encargada de la actividad de fabricación, recibió 1,14 millones de euros en incentivos regionales para su proyecto. Esta ayuda se suma a las concedidas a otros proyectos industriales vinculados a fabricantes asiáticos que han elegido España para desarrollar o ensamblar vehículos.
La incertidumbre sobre la continuidad de los incentivos cobra especial relevancia por el interés de varias compañías chinas en utilizar España como plataforma de entrada para abastecer al resto del mercado europeo. Los fabricantes asiáticos buscan ampliar su presencia industrial en Europa en un contexto marcado por la competencia internacional, los aranceles comunitarios a determinados vehículos eléctricos fabricados en China y la necesidad de las marcas de reducir costes logísticos en pleno aumento de los costes.
El Plan España Auto 2030 incluye, además de los incentivos industriales, otras medidas diferenciadas para incentivar la demanda del coche eléctrico en el mercado español: 400 millones de euros para ayudas directas a la compra de vehículos electrificados en 2026 y 300 millones para desplegar infraestructura de recarga en las denominadas zonas sombra. Estas ayudas también están en el punto de mira, ya que los fabricantes de coches europeos ven con preocupación que el Gobierno de Pedro Sánchez destine dinero público a incentivar la compra de vehículos enchufables y eléctricos importados de China.
La discusión coincide con las negociaciones en Bruselas para reforzar la producción europea y definir qué requisitos deberán cumplir los vehículos para beneficiarse de futuras medidas de apoyo industrial, así como con la limitación de las exportaciones de coches propulsados por motores híbridos procedentes de China. Todo ello en un momento de caída de la producción de las fábricas españolas, que afrontan una creciente presión competitiva derivada del aumento de los costes provocados por las tensiones geopolíticas, la caída de la demanda en los distintos mercados europeos y el desembarco de nuevas marcas chinas.
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