Fernando Torres reivindica su origen obrero en Fuenlabrada y reflexiona sobre las dificultades de los jóvenes
El exfutbolista y actual entrenador del Atlético Madrileño recuerda su infancia en un piso de 80 metros en Fuenlabrada y subraya los valores de esfuerzo y sacrificio que le inculcaron, en un contexto de creciente preocupación por el acceso a la vivienda en España.
Por Marcos Esteban
Fernando Torres ha querido dejar claro de dónde viene. El exfutbolista y actual entrenador del Atlético Madrileño, que este año cumple 42, ha recordado en varias ocasiones su infancia en un piso de 80 metros cuadrados en Fuenlabrada, un barrio obrero del sur de Madrid. «Yo he vivido toda mi vida en un piso de Fuenlabrada de 80 metros y ahora tengo una vida completamente diferente. Pero la esencia es la misma. Tengo muy claro lo que es importante. Sé de dónde vengo. Yo soy de un barrio del sur, obrero», explicó en una entrevista con El Mundo.
Sus palabras adquieren especial relevancia en un momento en el que el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones para muchos españoles, especialmente entre los jóvenes. El aumento de los precios de compra y alquiler, junto con la dificultad para ahorrar y afrontar una entrada o una hipoteca, ha complicado el acceso a un hogar para amplias capas de la población. La historia de Torres, que pasó de aquel piso humilde a una vida completamente distinta gracias al fútbol, contrasta con la situación actual y conecta con un debate cada vez más presente en la sociedad española.
El fútbol apareció muy pronto en la vida de Torres. Antes de los grandes estadios y los contratos millonarios, su escenario fueron las calles y los pequeños espacios deportivos de Fuenlabrada. Allí creció rodeado de amigos con los que organizaba partidos prácticamente a diario. Su familia tuvo un papel fundamental en aquellos primeros años: su madre lo acompañaba a los entrenamientos en transporte público y sus padres realizaron esfuerzos económicos para que pudiera disponer del material necesario para jugar. «Saltando la valla de los colegios para poder jugar en un campito. Llamando a los amigos al telefonillo hasta que hacíamos equipos de cinco…», recordaba al hablar de aquellos años. Cualquier espacio podía servir para jugar, incluso los jardines del barrio, aunque en ocasiones el jardinero acababa quitándoles la pelota porque estaba prohibido utilizar esas zonas.
Aquellos años no solo estuvieron marcados por el fútbol. También fueron determinantes en la formación de su carácter. En una entrevista con el medio local Soy de Fuenla, el exfutbolista resumió lo que aprendió en su ciudad con cuatro palabras: esfuerzo, trabajo, sacrificio y respeto. «La verdad es que recuerdo una infancia muy feliz. Esfuerzo, trabajo, sacrificio, respeto… Fuenlabrada me ha educado de una manera que, si volviera a nacer, no cambiaría ni un solo día de los que pasé allí», aseguró. Esta frase refleja la relación que mantiene con sus raíces. Torres alcanzó posteriormente una posición económica y profesional muy alejada de aquella primera etapa, pero siempre ha defendido que el éxito no debe hacer olvidar el lugar de procedencia.
El antiguo delantero también se ha referido a las dificultades a las que se enfrentan las nuevas generaciones. En su opinión, las circunstancias actuales pueden hacer que resulte más complicado mantener la motivación cuando los objetivos parecen cada vez más difíciles de alcanzar. Torres conoce bien el contraste entre aquella primera vivienda familiar y la vida que pudo construir posteriormente gracias al fútbol, pero cuando habla de su pasado evita presentar su historia únicamente como un relato de superación individual y recuerda la importancia que tuvieron su familia y su entorno.
Después de colgar las botas en 2019, Fernando Torres decidió continuar vinculado al fútbol desde una perspectiva diferente. Su siguiente etapa comenzó en la cantera del Atlético de Madrid, donde inició su formación como entrenador. En el verano de 2024 asumió la dirección del Atlético Madrileño, primer filial rojiblanco. Su trabajo consiste, en buena medida, en acompañar a jóvenes futbolistas en su desarrollo y prepararlos para afrontar el salto al fútbol profesional y, en algunos casos, llegar al primer equipo. Antes de hacerse cargo del filial, Torres ya había conseguido importantes resultados en las categorías inferiores: al frente del Juvenil A conquistó dos Ligas y una Copa de Campeones, demostrando que su relación con el Atlético no terminó cuando dejó de ser jugador. Su presente está ahora ligado a los banquillos, pero sus recuerdos siguen llevándole a Fuenlabrada, a aquel piso de 80 metros cuadrados, a los partidos improvisados y a los amigos con los que compartía tardes enteras detrás de un balón.
2
