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Evolut

12 de octubre de 2026

Estilo de vida 5 min

Los expertos en limpieza recomiendan usar tres bayetas distintas en la cocina para evitar la contaminación cruzada

La AESAN y la Food Standards Agency advierten de que reutilizar un mismo paño para todas las superficies puede trasladar bacterias y restos de alimentos. La OCU señala que solo el 6% de los españoles lava la bayeta a diario y que la higiene es deficiente en 9 de cada 10 casos.

Usar una sola bayeta para limpiar toda la cocina es una costumbre extendida que puede comprometer seriamente la higiene del hogar. Los profesionales de la limpieza coinciden en que lo correcto es emplear tres paños diferentes, cada uno destinado a una función concreta, para evitar trasladar restos de alimentos, grasa y microorganismos de unas zonas a otras.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierte de que los microorganismos presentes en alimentos crudos pueden extenderse por la cocina cuando no se mantienen unas condiciones adecuadas de higiene. Las manos, los cuchillos, las tablas de cortar y los trapos actúan como vehículos de contaminación y aumentan el riesgo de intoxicación alimentaria. En la misma línea, la Food Standards Agency británica señala que los trapos de cocina pueden contribuir a la propagación de bacterias y alérgenos cuando se reutilizan para distintas tareas sin una limpieza y desinfección adecuadas.

El problema radica en que no todas las superficies presentan el mismo tipo de suciedad. No es lo mismo retirar unas gotas de agua del fregadero que eliminar la grasa de la vitrocerámica o limpiar una encimera donde se han manipulado alimentos crudos. Por eso, la recomendación de los expertos pasa por asignar una bayeta exclusiva al fregadero, el grifo y sus alrededores, prestando atención a los bordes, las juntas y las zonas próximas al desagüe, donde se acumulan residuos con facilidad.

Una segunda bayeta debe reservarse para la zona de cocción. Durante la preparación de los alimentos es habitual que se produzcan salpicaduras de aceite, gotas de salsa y restos que, si no se retiran a tiempo, se acumulan y resultan más difíciles de eliminar. Los especialistas aconsejan limpiar los fogones cuando estén apagados y se hayan enfriado lo suficiente para hacerlo con seguridad. La tercera bayeta quedaría destinada a la encimera y demás superficies de trabajo, especialmente después de manipular carne o pescado crudos, ya que en esos casos es imprescindible usar un paño limpio y desinfectado.

Sin embargo, disponer de tres bayetas no es una solución definitiva si estas permanecen húmedas, acumulan restos de alimentos o se reutilizan durante demasiado tiempo sin lavarse. Las bayetas suelen quedarse arrugadas sobre el fregadero o en una esquina de la encimera durante buena parte del día, un entorno propicio para la proliferación de microorganismos y malos olores. No basta con enjuagarlas rápidamente después de cada uso: hay que limpiarlas, desinfectarlas cuando corresponda y dejarlas secar por completo antes de volver a utilizarlas.

Los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) reflejan que estos hábitos distan mucho de ser los adecuados. Solo el 6% de los españoles lava la bayeta a diario, mientras que en el caso de los estropajos la cifra asciende al 16%. Además, cuando se limpian estos utensilios, no siempre se logra una higiene suficiente: según la OCU, la higiene de las bayetas resulta deficiente en 9 de cada 10 casos y, en los estropajos, la limpieza es ineficaz en un 96% de los casos. Un 39% de los encuestados desinfecta la bayeta con lejía y un 37% aplica el mismo método al estropajo.

En las bayetas pueden formarse biopelículas o biofilms, comunidades de microorganismos que se adhieren a una superficie y que pueden incluir bacterias perjudiciales para la salud. Para evitarlo, una de las opciones más prácticas es introducirlas en la lavadora a 60 grados, siempre que el tejido lo permita, utilizando un detergente adecuado y siguiendo las instrucciones del fabricante. Otra alternativa consiste en calentar agua sin que llegue a hervir, añadir una cucharada de bicarbonato e introducir las bayetas y los estropajos sucios. Tras dejarlos en remojo unos 30 minutos, se aclaran bien y se extienden para que se sequen por completo. También se puede recurrir al vinagre, mezclando a partes iguales agua y vinagre, dejando los utensilios en remojo durante varias horas antes de aclararlos y dejarlos secar.

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Iván Serrano

Autor

Corresponsal internacional

Iván Serrano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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