Corea del Sur reserva 100.000 millones de wones para sus submarinos nucleares mientras EE. UU. exige una justificación estratégica
El Gobierno surcoreano ha asignado una partida inicial de 100.000 millones de wones en el presupuesto de defensa de 2027 para el diseño de submarinos de propulsión nuclear, con el objetivo de botar el primero a mediados de la década de 2030. Un responsable de la Marina estadounidense advierte de que el programa necesita una razón válida más allá del prestigio, mientras los expertos apuntan a la disuasión de Corea del Norte y a operaciones en el Indo-Pacífico.
Por Iván Serrano
Corea del Sur ha dado un paso decisivo hacia la posesión de submarinos de propulsión nuclear. El Gobierno ha reservado 100.000 millones de wones, equivalentes a unos 74,4 millones de dólares, en el proyecto de presupuesto de defensa de 2027 para el diseño inicial y la investigación del programa Jangbogo N, presentado por el Ministerio de Defensa Nacional el 26 de mayo de 2026. El objetivo es botar el primer submarino a mediados de la década de 2030, según confirmó la revista especializada Janes.
La partida, la primera destinada específicamente a la construcción de un submarino nuclear, se enmarca en un presupuesto de defensa que asciende a 73,28 billones de wones, un 8,2 % más que el ejercicio anterior. Los submarinos se desarrollarán y construirán en el país y utilizarán uranio poco enriquecido. Aunque un submarino de propulsión nuclear emplea un reactor para mover la nave, Seúl planea que sus unidades carguen únicamente armamento convencional.
El presidente Lee Jae Myung pidió el 18 de agosto acelerar el proyecto. «También deben acelerarse los esfuerzos en el proyecto del submarino de propulsión nuclear, que simbolizará el futuro de una alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos más constructiva y más fuerte», declaró durante una reunión del Gabinete, según recogió Korea JoongAng Daily.
Sin embargo, la iniciativa ha generado dudas en Washington. En la base de Pearl Harbor-Hickam, en Hawái, un responsable de la Marina estadounidense cuyo nombre no se ha publicado declaró el 9 de septiembre de 2026 a periodistas de Asia-Pacífico que «Corea del Sur necesita encontrar razones válidas para tener submarinos nucleares». El mismo responsable advirtió de que «si Corea del Sur compra submarinos nucleares solo como símbolo de estatus, esa sería la razón equivocada», y añadió que «cuesta una cantidad enorme de dinero». Recordó además que el almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, había sugerido que, si Seúl nunca opera más allá de sus aguas cercanas, quizá no necesite este tipo de barcos. «Nosotros no podemos decidir esa razón por ellos», insistió.
El propio Caudle, durante una visita a Corea del Sur en noviembre de 2025, había afirmado que «es una expectativa natural pensar que el submarino se usaría para disuadir a China». El responsable estadounidense también calificó de «primer nivel» a los astilleros surcoreanos y reconoció que Estados Unidos no puede hoy construir y mantener barcos al ritmo que necesita, un problema que Washington intenta resolver con proyectos como el astillero Arsenal-2 de Anduril en Maryland.
Los expertos surcoreanos sostienen que la propulsión nuclear transforma la capacidad de caza de submarinos. Moon Keun-sik, quien dirigió el equipo del proyecto de submarino nuclear en el Cuartel General de la Armada y hoy es profesor en la Universidad Hanyang, explicó a The Korea Times que «los submarinos diésel tienen que acercarse a la superficie varias veces al día para recargar sus baterías, y en ese proceso se exponen», mientras que «un submarino de propulsión nuclear puede permanecer sumergido mucho tiempo y salir a la superficie solo cuando es necesario». Esa autonomía sería clave para seguir de forma continua a los submarinos norcoreanos capaces de portar armas nucleares, un programa que Pionyang también persigue y al que un submarino diésel-eléctrico difícilmente podría seguir el ritmo.
El entonces ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, lo resumió ante los diputados en octubre de 2025: «Como no podemos superar con submarinos diésel al submarino nuclear que prepara Corea del Norte en autonomía bajo el agua y en velocidad, tiene una enorme importancia militar». Hoy la Armada surcoreana opera barcos convencionales como el Dosan Ahn Changho, de la clase KSS-III, de unas 3.000 toneladas, que cruzó el Pacífico hasta Canadá.
Moon considera que Seúl no debería limitar su futura flota a la península coreana. Corea del Sur depende de las rutas marítimas que traen energía de Oriente Medio a través del océano Índico y el estrecho de Malaca, y ante una crisis en el estrecho de Ormuz u otro paso crítico, estos submarinos podrían enviarse con rapidez a misiones de largo alcance. Cheong Seong-chang, vicepresidente del Instituto Sejong, coincide en el orden de prioridades: «El objetivo principal es, por supuesto, contrarrestar los submarinos de propulsión nuclear norcoreanos», pero «en segundo lugar, podrían ayudar a mantener el equilibrio de poder en el noreste de Asia y llevar la alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos a otro nivel». A su juicio, complicarían los cálculos estratégicos de China.
El actual ministro de Defensa, Kang Shin-chul, quien tomó posesión el 22 de septiembre, describió estos barcos cuando aún era ministro designado como una «disuasión persistente y sigilosa» frente a Corea del Norte, útil también para proteger las rutas marítimas. Mientras tanto, Corea del Sur ha dado el primer paso ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su director general, Rafael Grossi, anunció el 7 de septiembre que el organismo examina el programa, y el Senado de Estados Unidos también sigue de cerca su desarrollo.
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