Disturbios en Francia durante las protestas contra el coste de vida
Saqueos, incendios y asaltos a edificios públicos en París, Marsella, Lille, Lyon, Burdeos y Limoges durante las protestas contra el encarecimiento de la vida. El ministro del Interior, Laurent Núñez, atribuye la violencia a grupos de ultraizquierda y a «delincuentes oportunistas».
Por Inés Benítez
Francia vivió el sábado una jornada de disturbios graves durante las protestas contra el encarecimiento de la vida, con saqueos, incendios y asaltos a edificios públicos en París, Marsella, Lille, Lyon, Burdeos y Limoges. El ministro del Interior, Laurent Núñez, atribuyó la violencia a grupos de ultraizquierda y a «delincuentes oportunistas», y rechazó equiparar los altercados con las protestas estudiantiles de las semanas previas.
En Limoges, los primeros enfrentamientos se produjeron cerca de un enlace de la autopista A20, en el barrio de Les Casseaux, donde los agentes respondieron con gases lacrimógenos al lanzamiento de artificios pirotécnicos. Parte de los manifestantes se dirigió después al Ayuntamiento, al que los asaltantes prendieron fuego y cuyas llamas alcanzaron el tejado; los bomberos intervinieron poco después de las 18:00 horas. También se registraron vehículos incendiados y comercios saqueados.
En París, los saqueos se extendieron a barrios alejados del recorrido de la manifestación autorizada. Las autoridades desplegaron a la unidad CRS 8, especializada en violencia urbana, para reforzar el dispositivo policial. El alcalde socialista Emmanuel Grégoire denunció que había «calles enteras metódicamente arrasadas» y detalló daños en el espacio público y «monumentos que han sido deteriorados y destrozados». Grégoire pidió distinguir entre el movimiento social y «los vándalos», hacia los que aseguró no tener «ninguna indulgencia».
En Burdeos, los saqueos alcanzaron la residencia oficial de la prefecta de Gironda, Sophie Brocas, según una portavoz de la prefectura, además de numerosos establecimientos del centro, especialmente en la calle comercial Sainte-Catherine. En Lyon, una oficina de turismo de la plaza de Bellecour fue saqueada e incendiada, y los disturbios se extendieron a las calles próximas, donde varios negocios sufrieron daños.
En Lille, los asaltantes forzaron la entrada del Ayuntamiento y provocaron destrozos antes de huir. Las imágenes difundidas mostraban cristales rotos, muebles volcados y documentos esparcidos por el suelo. El alcalde socialista Arnaud Deslandes condenó los ataques en un mensaje publicado en redes sociales: «Esta noche se han producido actos de saqueo en el centro de Lille. Es algo profundamente impactante. Reitero mi solidaridad y mi apoyo total a los comerciantes que han sido atacados». Deslandes renovó su apoyo a las fuerzas del orden y lamentó que, tras «una manifestación histórica por su participación», los saqueos «empañan el mensaje de lucha contra el encarecimiento de la vida, tan legítimo, cuando tantos franceses tienen dificultades para salir adelante». También expresó su solidaridad con los alcaldes y representantes locales de otras ciudades que sufrieron saqueos y advirtió: «Nada justificará jamás un recurso de este tipo a la violencia». Además, criticó al Gobierno por haber «menospreciado» el movimiento del 17 de octubre y por haberlo «subestimado tanto en su magnitud como en los riesgos de desorden».
En Marsella, decenas de personas irrumpieron en el vestíbulo del consistorio, donde causaron daños, realizaron pintadas y derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, antes de ser desalojadas por la Policía. La ciudad también registró ataques contra comercios y una comisaría de la Policía municipal. El alcalde, Benoît Payan, advirtió de que las reivindicaciones sociales no justifican entrar por la fuerza en edificios públicos y destruir bienes.
Las movilizaciones tienen su antecedente en las protestas de estudiantes de secundaria de las últimas semanas, que reclamaban más profesores, recursos e instalaciones adecuadas. La convocatoria del sábado incorporó también reivindicaciones sobre salarios, servicios públicos y pérdida de poder adquisitivo. Núñez subrayó que «la inmensa mayoría» de los detenidos son adultos y atribuyó los ataques a «varios miles de alborotadores», entre ellos los grupos de ultraizquierda y los delincuentes mencionados en su comparecencia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió una respuesta judicial contra los responsables y expresó su respaldo a las fuerzas del orden en redes sociales, con el mensaje de que los responsables «serán perseguidos y castigados».
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