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Evolut

10 de octubre de 2026

Mundo 5 min

España importa harina de pescado del Sáhara Occidental ocupado pese a los dictámenes europeos

Una investigación global revela que Marruecos explota la pesca en aguas del Sáhara Occidental para producir harina de pescado que exporta a España, su mayor socio comercial en este producto, mientras la UE y los tribunales cuestionan la soberanía marroquí sobre el territorio.

Marruecos explota los recursos pesqueros del Sáhara Occidental para fabricar harina de pescado que después exporta a España, según una investigación global del proyecto periodístico The Outlaw Ocean Project, con sede en Washington. El trabajo, que ha identificado más de 1.400 fábricas de harina de pescado en 64 países, rastrea las cadenas de suministro que conectan a los buques pesqueros con las plantas de procesamiento, las fábricas de piensos, las piscifactorías y, finalmente, las tiendas de alimentación. España ocupa un papel central en este comercio: es el mayor socio comercial de Marruecos en harina de pescado y responsable de una cuarta parte de las importaciones españolas de este producto.

Las aguas del Sáhara Occidental figuran entre las más ricas de la región gracias a los afloramientos de nutrientes que genera la Corriente de las Islas Canarias. Según datos del propio Gobierno marroquí, más del 60% de las capturas marroquíes procedieron de aguas del Sáhara Occidental en 2020. En 2025 operaban al menos 14 plantas de harina de pescado en el territorio, en su mayoría registradas en Marruecos y controladas en gran medida por ese país. La harina de pescado, un polvo amarillo oscuro obtenido tras cocinar y moler el pescado, se utiliza como alimento para la acuicultura y la ganadería industrial.

La explotación económica del Sáhara Occidental por parte de Marruecos ha estado acompañada de episodios de represión. En 2020, manifestantes saharauis bloquearon una autopista para impedir que unos 200 camiones marroquíes y mauritanos sacaran harina de pescado del territorio. Poco después, Marruecos envió a sus soldados para despejar la carretera. Según el Frente Polisario, las tropas abrieron fuego contra los manifestantes y los combatientes saharauis respondieron con disparos, lo que rompió un alto el fuego de 29 años y devolvió al territorio a una guerra de baja intensidad que gran parte de Europa había preferido ignorar.

Hasta 1975, España era la potencia colonial encargada de administrar el Sáhara Occidental. Aunque históricamente su gobierno ha apoyado públicamente un referéndum respaldado por la ONU para la autodeterminación del territorio, Madrid se ha acercado en los últimos años a Rabat, alineándose con la posición de Marruecos y en contra de lo que los tribunales europeos vienen dictaminando: que Marruecos no tiene soberanía sobre el Sáhara Occidental. Una de las razones de este cambio de postura es el control que Marruecos ejerce sobre las migraciones. Cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó la sentencia que exigía a la UE vetar la extracción marroquí de recursos del Sáhara Occidental para exportarlos a Europa, Rabat amenazó a Bruselas con provocar «un nuevo flujo migratorio» y poner al continente «en peligro».

En 2021, después de que el Gobierno de España permitiera entrar al país al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico, Marruecos relajó los controles fronterizos y unos 8.000 migrantes entraron en Ceuta en cuestión de horas. Al año siguiente, en un intento por mejorar las relaciones, España respaldó el plan de autonomía de Marruecos como el fundamento «más serio, realista y creíble» para resolver el conflicto. Según los datos de la balanza comercial, desde 2020 España ha importado de Marruecos harina de pescado por un valor superior a 128 millones de dólares, unos 109 millones de euros. En 2024, la harina de pescado del Sáhara Occidental se utilizaba en piensos empleados por piscifactorías de Grecia que suministraban lubina y dorada a Mercadona, el mayor supermercado de España, que no respondió a una solicitud de comentarios.

Los costes ocultos de esta explotación rara vez aparecen en las cuentas de las empresas pesqueras que dependen de la harina de pescado. Entre ellos figuran el hambre, los recursos agotados, las migraciones, los hedores tóxicos y las aguas contaminadas. La pesca y los productos derivados del pescado figuran entre los recursos más valiosos que Marruecos explota en el Sáhara Occidental, un comercio del que Europa se ha beneficiado durante años con España en el centro.

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Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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