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Evolut

8 de octubre de 2026

Mundo 6 min

Francia afronta su mayor revuelta estudiantil en décadas con más de 5.000 detenidos

Las protestas por los recortes en educación y la violencia policial desbordan al Gobierno de Macron, que suspende el uso de granadas aturdidoras tras las mutilaciones sufridas por varios menores.

Francia vive una de las mayores revueltas estudiantiles de las últimas décadas. Miles de personas han salido a la calle para exigir mejoras en la educación y el cese de los recortes en el sector público, en unas movilizaciones que comenzaron el pasado mes de septiembre en el instituto Saint-Exupéry, en Créteil, cuando los profesores iniciaron una huelga ante la falta de personal. Lo que empezó como una protesta local en las afueras de la capital se ha extendido por todo el país y ha derivado en enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad.

El balance provisional es contundente: al menos 215 estudiantes, 85 profesores y 700 agentes de policía han resultado heridos, y más de 5.000 personas han sido detenidas. El primer ministro, Sébastien Lecornu, que presentó estos datos, calificó los actos como los «más duros de los últimos decenios» y confirmó que 24 institutos han sido incendiados o saqueados desde el inicio de las movilizaciones. Las imágenes de contenedores en llamas, barricadas bloqueando el acceso a los centros educativos y paradas de transporte público destrozadas se han repetido en varias ciudades, mientras los antidisturbios respondían con gases lacrimógenos y lanzagranadas.

La jornada más masiva hasta la fecha tuvo lugar el martes 6 de octubre. Según el Ministerio del Interior, 266.000 personas salieron a la calle, aunque los organizadores elevaron la cifra a 450.000. Solo en París, las autoridades contabilizaron 56.000 manifestantes, frente a los 100.000 que estimaron los sindicatos. Esa misma noche, el presidente Emmanuel Macron convocó a varios de sus ministros en el Palacio del Elíseo para buscar una salida a la crisis. Horas antes, Lecornu había anunciado una «hoja de ruta» con cinco ejes: garantizar el reemplazo de profesores ausentes, mejorar las instalaciones, organizar mejor las jornadas escolares, hacer más transparentes las pruebas de acceso a la universidad y dar seguimiento a las peticiones estudiantiles.

La violencia policial se ha convertido en uno de los focos centrales de la crisis. Un policía ha sido imputado por «violencia cometida por persona depositaria de la autoridad pública seguida de mutilación o incapacidad permanente» tras fracturar la mandíbula y los dientes a un estudiante de 14 años alcanzado por el disparo de un lanzagranadas lacrimógenas. El agente ha quedado bajo control judicial y tiene prohibido ejercer sus funciones hasta nuevo aviso, según precisó la Fiscalía. Se trata del primer policía imputado desde el inicio de las revueltas.

A este caso se suma el de un estudiante de secundaria de 15 años en la ciudad de Lens, al norte del país, que sufrió la amputación de una mano tras recoger una granada aturdidora de los antidisturbios que le explotó al intentar relanzarla. Este jueves, algunos estudiantes lanzaron cócteles molotov en un centro de Lyon, un incidente que se produjo después de que se suspendiera temporalmente el uso policial de granadas aturdidoras en las protestas estudiantiles.

En la noche del miércoles, Lecornu aseguró que será a finales de octubre cuando se presenten «las primeras decisiones del Gobierno» para responder a las protestas, reconociendo que «la ira de los jóvenes no surge de la nada». Respecto a las actuaciones de las fuerzas de seguridad, trasladó que «no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes» y anunció la suspensión del uso de granadas aturdidoras, que se aplica «únicamente para las protestas de estudiantes de liceos». El ministro del Interior explicó que la medida responde a las denuncias por violencia policial.

La clase política también se ha posicionado. El alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, de La Francia Insumisa (LFI), se unió a los estudiantes parisinos y se interpuso entre los manifestantes y la Policía, lo que terminó con el regidor expuesto al gas lacrimógeno. En su cuenta en la red social X, denunció el «uso totalmente desproporcionado de la fuerza» contra unos jóvenes que «solo piden ser escuchados» y animó a continuar: «¡No cedan a ninguna provocación! ¡Manténganse unidos y no violentos!». Por su parte, el coordinador nacional de LFI, Manuel Bompard, criticó que «hizo falta que varios niños quedaran mutilados de por vida para que Núñez renunciara a usar granadas contra estudiantes de secundaria».

Las movilizaciones, que comenzaron hace tres semanas en las afueras de la capital, se han expandido por todo el país y cuentan con el apoyo de sindicatos como la CGT y de formaciones políticas como el Partido Socialista (PS) y La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, quien califica las protestas como «una cosa increíble» y «el movimiento de juventud más poderoso que se ha visto en Francia en 50 años».

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Inés Benítez

Autor

Redactora cultural

Inés Benítez cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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