La OMS pide un diagnóstico confirmado del brote de peste neumónica en Siberia
La Organización Mundial de la Salud publica un informe con la cronología de los hechos y señala que la ausencia de un diagnóstico confirmado en la trabajadora fallecida impide evaluar el riesgo real del caso.
Por Elena Lozano
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un primer informe detallado sobre el supuesto brote de peste neumónica registrado en la región rusa de Irkutsk, en Siberia, casi dos semanas después de que se conociera el fallecimiento de una trabajadora del Instituto de Investigaciones de la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente (APRI). El organismo sostiene que «no ha hallado pruebas de transmisión en curso asociada a este caso», pero advierte de que persiste «un factor de incertidumbre clave»: la falta de un diagnóstico confirmado en la empleada fallecida, Daria Shipílova, de 28 años.
Según la cronología recogida por la OMS, el organismo tuvo conocimiento el pasado 2 de octubre «a través de informaciones de los medios de comunicación» del fallecimiento de la investigadora, que «murió el 2 de octubre tras haber sido hospitalizada el 29 de septiembre por una neumonía grave». En aquel momento, los medios informaron de que la conocida como «paciente cero» había contraído la bacteria Yersinia pestis —transmitida entre animales y humanos— en Tailandia, país del que había regresado recientemente. El Departamento de Control de Enfermedades de Tailandia indicó que estaba en contacto con la OMS, pero no confirmó el viaje de la ciudadana rusa a su territorio.
Los días 3, 5, 6 y 7 de octubre, la OMS contactó con las autoridades rusas para verificar la información publicada, «incluida la noticia de un posible segundo caso», y solicitó datos adicionales «para evaluar las posibles repercusiones para la salud pública internacional», en virtud del Reglamento Sanitario Internacional. Aunque el servicio ruso de defensa del consumidor, Rospotrebnadzor, emitió un comunicado el 2 de octubre asegurando que se habían implementado medidas de control sanitario y epidemiológico, no fue hasta el 6 de octubre cuando la OMS recibió una respuesta del Gobierno ruso. En ese mensaje «se afirmaba que no se había registrado ningún caso de peste recientemente en la región de Irkutsk y se confirmaba que se había llevado a cabo una investigación epidemiológica tras la identificación de un caso de neumonía grave en un empleado del APRI de Irkutsk».
De acuerdo con las autoridades rusas, «la persona presentó inicialmente síntomas compatibles con una infección respiratoria viral aguda. Tras dar negativo en las pruebas para diversos patógenos de alta peligrosidad, se determinó que el paciente había fallecido a causa de una neumonía de etiología indeterminada». Rusia también informó a la OMS de que, tras el fallecimiento, «se habían aplicado medidas preventivas y de control de conformidad con la legislación sanitaria nacional; se identificó a la mayor cantidad posible de contactos, se los sometió a observación médica y se les realizaron pruebas para detectar patógenos de alto riesgo». Hasta el 9 de octubre, según esas mismas fuentes, «no se habían detectado patógenos de alto riesgo en ninguno de los contactos» y tampoco había habido «incidentes de bioseguridad o de seguridad biológica en el laboratorio del instituto», por lo que las informaciones que sugerían lo contrario eran «inexactas».
En una segunda respuesta a la OMS, las autoridades rusas detallaron que tanto la paciente como todos sus contactos identificados fueron sometidos a pruebas para detectar virus como el de la gripe, el SARS-CoV-2 u otros agentes causantes de infecciones respiratorias y bacterianas, como la peste y el estreptococo. Los resultados arrojaron dos casos de covid, tres de rinovirus y uno de Haemophilus spp, entre otras infecciones menores. Asimismo, según Rusia, «el fallecimiento no se debió a una infección por peste» y la víctima «había sido vacunada contra los patógenos de alto riesgo con los que trabajaba habitualmente». Además, a diferencia de lo publicado por los medios, la joven investigadora «no había viajado fuera de la región de Irkutsk durante las dos semanas anteriores a la aparición de los síntomas».
A pesar de toda la información proporcionada, la OMS insiste en que el «factor de incertidumbre clave» sigue siendo «la ausencia de un diagnóstico confirmado en la trabajadora de laboratorio fallecida». El organismo señala que, según los datos facilitados por Rusia, «las pruebas no identificaron peste ni otros patógenos probados de alta amenaza, y la muerte ha sido clasificada como neumonía de etiología indeterminada». Sin embargo, la OMS «no ha recibido información que identifique el agente causal responsable de la enfermedad mortal». Esa carencia impide al organismo evaluar de forma independiente si el período de seguimiento de los contactos fue suficiente para excluir todas las causas posibles. La OMS tampoco descarta que la joven hubiera muerto por una «exposición asociada al laboratorio» donde trabajaba, ya que, aunque Rusia no indicó que se hubiera infectado con patógenos probados de alta amenaza, «la fuente de la enfermedad mortal sigue siendo indeterminada».
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