La ONU abre su Asamblea General número 81 con el multilateralismo como lema y la presión de Trump como telón de fondo
La Asamblea General de la ONU celebra su 81ª edición con debates marcados por Ucrania, Gaza, la IA y el rol de Estados Unidos. Trump intervendrá el martes y firmará acuerdos sobre Venezuela y Groenlandia, mientras la ONU, la UE y la Unión Africana reclaman una vuelta al multilateralismo.
Por Marcos Esteban
La Asamblea General de Naciones Unidas afronta esta semana su edición número 81 en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza, el avance de la inteligencia artificial y la presión que ejerce Estados Unidos sobre el escenario global. Frente a esa dinámica, el llamamiento que recorre los debates de estos días es claro: «volver al multilateralismo».
El presidente estadounidense, Donald Trump, tomará la palabra este martes y su discurso puede marcar el tono del resto de intervenciones. En los márgenes de la Asamblea tiene previsto reunirse con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el marco de una normalización de relaciones entre ambos países tras la captura de Nicolás Maduro. Esa nueva etapa tiene un trasfondo económico: a finales de agosto, la Casa Blanca anunció un acuerdo «histórico» con Caracas para que Washington pase a controlar más de 65.000 millones de barriles de las reservas de crudo venezolanas. La alianza se rubricará en el encuentro en Naciones Unidas. Los sectores más críticos interpretan ese paso como una «sumisión» de Venezuela, mientras que los optimistas lo ven como un giro positivo con un chavismo ya apaciguado y bajo control estadounidense.
Trump también tiene previsto firmar junto a Dinamarca y Groenlandia un pacto sobre la isla ártica, aunque las explicaciones difieren según la capital. En Washington, el presidente ha proclamado que se trata de un acuerdo sin precedentes que dará a Estados Unidos el control militar del enclave «para siempre», que todas las inversiones deberán pasar el visto bueno de Washington y que el país podrá abrir más bases militares. En Copenhague y Nuuk sostienen que es un compromiso igual o muy parecido al de 1951, que ya recalcaba que la seguridad «compartida» con Estados Unidos era una realidad en tanto que aliado miembro de la OTAN. Dinamarca y Groenlandia insisten en que con el pacto actual la soberanía y la integridad territorial de la isla quedan fuera de toda duda.
Frente a los movimientos de Washington, la propia ONU, junto a la Unión Europea y la Unión Africana, reclama «una cooperación multilateral más sólida en un momento de crecientes presiones geopolíticas y desafíos mundiales compartidos», según el comunicado conjunto difundido este lunes. Las tres partes consideran clave la cooperación en seguridad alimentaria, resiliencia climática y sistemas de alerta temprana, incluida la producción de fertilizantes y los corredores de suministro.
El escenario estará de nuevo marcado por los conflictos. Ucrania repite como tema central en unas semanas de auge de los ataques rusos, también en suelo europeo de forma híbrida, y tras las elecciones parlamentarias que ganó por mayoría aplastante el partido de Vladimir Putin. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, intervendrá el miércoles y reclamará más ayuda militar, así como un mayor respaldo de una ONU con la que mantiene una relación exigente desde 2022. El poder de veto de Moscú en las decisiones fundamentales condiciona la posición general del organismo, y Kiev quiere cambiar esa situación sin avances hasta ahora.
Gaza tampoco sale del mapa. La Asamblea acogerá de nuevo reuniones de alto nivel en las que se reclamará la solución de los dos Estados para Israel y Palestina. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigirá al plenario el jueves, mientras que al líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, se le ha vuelto a negar la entrada en Estados Unidos, como el año pasado. El gobierno estadounidense justificó la decisión alegando que la Autoridad Palestina sigue «pagando estipendios a terroristas y glorificando actos de terrorismo y a terroristas en declaraciones públicas y libros de texto escolares», en referencia a Hamás.
El avance de la inteligencia artificial también preocupa a los líderes. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, intervendrá el miércoles y antes de viajar a Nueva York ha apostado por una «mayor regulación» de la IA, sustentada en «un gran acuerdo de país» y siguiendo las directrices de la UE. «Se ha demostrado que la autorregulación no funciona», sostuvo este lunes. Sánchez considera el asunto «urgente» porque, advirtió, una IA «desregulada, opaca, en estampida y en manos de unos pocos es el cóctel perfecto para que ocurra una desgracia».
Naciones Unidas también busca a su nuevo líder. La salida de Antonio Guterres ha abierto la carrera por su sucesión, que parece estancada. La renuncia de la chilena Michelle Bachelet deja como favoritas a la costarricense Rebeca Grynspan y a otras candidatas, en un proceso que se prolongará en paralelo a los debates de alto nivel.
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