La UE respalda a Zelenski y rechaza levantar las sanciones a Rusia hasta que pare la guerra
Von der Leyen y Costa escenifican en Bruselas su apoyo a Ucrania frente a los ataques de Trump y anuncian un nuevo paquete de sanciones contra Moscú.
Por Marcos Esteban
La Unión Europea ha cerrado filas en torno a Volodimir Zelenski frente a las críticas de Donald Trump. En una jornada en Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, escenificaron su respaldo al líder ucraniano y dejaron claro que no levantarán las sanciones contra Rusia mientras no cese la guerra.
«No levantaremos las sanciones hasta que Rusia pare la guerra», afirmó Von der Leyen, que contrapuso así la posición europea a la del presidente estadounidense. La dirigente alemana anunció además que Bruselas ya trabaja en un nuevo paquete de sanciones contra Moscú, que sería el vigesimosegundo. Von der Leyen matizó que la UE apoya el alto el fuego sobre infraestructuras energéticas propuesto por Trump, pero subrayó que de nada sirve plantearlo si Putin no lo respeta, algo que Ucrania sí ha cumplido.
La visita de Zelenski a Bruselas se produce después de que Trump arremetiera contra él. «Zelenski no es un buen tipo con el que tratar», dijo el inquilino de la Casa Blanca, que añadió que Ucrania «necesita un nuevo presidente» y que si hay un acuerdo entre Ucrania y Rusia «no será con él» en el poder. «No soy un gran fan de Zelenski», sentenció. Frente a esas palabras, Costa quiso dejar claro que «la UE ha estado junto a Ucrania desde el mismísimo primer día de la invasión rusa» y que la presencia del líder ucraniano en Bruselas es «un mensaje para todos los que están observando de que el apoyo de la UE a Ucrania sigue siendo tan firme como siempre». «No es el momento de rebajar las sanciones a Rusia ni el apoyo a Ucrania», coincidió.
Zelenski agradeció el «enorme apoyo» recibido de los mandatarios europeos y calificó a Von der Leyen y Costa como «verdaderos líderes» por haber «permanecido junto a Ucrania desde el inicio de esta guerra». El líder ucraniano insistió en que «queremos que esta guerra acabe cuanto antes, pero no vemos señales de que Rusia quiera parar» y subrayó la importancia de disponer de respaldo para afrontar el invierno y cubrir las necesidades «no solo este año, sino también el que viene».
Los tres anunciaron su voluntad de que Ucrania pueda abrir en lo que queda de año los dos últimos clústeres de negociación para su adhesión al bloque comunitario. Un gesto que refuerza el respaldo político de Bruselas en un momento de incertidumbre sobre el apoyo de Washington.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reiteró su llamamiento a utilizar los activos rusos congelados para financiar la defensa de Kiev y acusó a algunos Estados miembros de bloquear la propuesta. «Lamentablemente, hay algunos países de la UE que lo están bloqueando. Nosotros no», alertó. Frederiksen argumentó que los activos ofrecen un doble beneficio: financiar la seguridad europea y obligar a Rusia a asumir los costes de la destrucción causada. Bélgica ha sido uno de los principales opositores al uso de dichos activos, la mayoría en manos de Euroclear, con sede en Bruselas, por preocupaciones sobre la responsabilidad jurídica y financiera.
La Alta Representante, Kaja Kallas, recordó que «hemos acordado que no devolveremos esos activos hasta que Rusia pague reparaciones a Ucrania» y abogó por trabajar en «mecanismos de solidaridad para repartir los riesgos entre los Estados miembro». Kallas lamentó también las tensiones con Estados Unidos y reconoció que la UE no puede sustituir el sistema Starlink, utilizado por Kiev para el intercambio de inteligencia con Washington. «Starlink es realmente necesario para Ucrania y, lamentablemente, Europa no puede sustituir esta capacidad a corto plazo», comentó.
La jefa de la diplomacia europea insistió en que «si queremos terminar esta guerra, tenemos que aumentar la presión sobre el agresor» y aclaró que el objetivo no es solo «parar» el conflicto, sino «impedir que Rusia vuelva a iniciar» cualquier otro en el continente. Para lograrlo, dijo, la Unión debe ser consciente de sus vulnerabilidades y ya trabaja en ese diagnóstico. «Ahora la cuestión es cómo ponerlo en práctica, y tenemos que hacerlo lo antes posible», concluyó.
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