Macron promete perseguir y castigar a los responsables de los disturbios en Francia
El presidente francés condena la violencia durante las protestas por la educación pública, el coste de la vida y la violencia policial, que dejaron incendios en ayuntamientos y saqueos en varias ciudades. El primer ministro convoca una unidad de crisis y el Ministerio del Interior cifra en 272 los detenidos.
Por Marcos Esteban
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha advertido de que los responsables de los graves disturbios registrados en varias ciudades del país serán «perseguidos y castigados». En un mensaje publicado en redes sociales, el mandatario condenó los actos violentos ocurridos durante las manifestaciones convocadas para denunciar la situación de la educación pública, el elevado coste de la vida y la violencia policial.
«No hay lugar para la violencia en nuestra República. Quienes han causado destrozos, atacado tanto las prefecturas como los comercios, y saqueado incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados», afirmó Macron. El presidente también expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad y trasladó el apoyo de «la nación» a «las fuerzas del orden, garantes del derecho a manifestarse». «Nos mantendremos unidos frente a quienes siembran el caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impiden que quienes expresan pacíficamente sus reivindicaciones puedan hacerlo», añadió.
La respuesta del Gobierno se activó también este sábado. El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó una unidad interministerial de crisis en el Ministerio del Interior para abordar los disturbios. A la reunión asistirán, entre otros, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, y el titular de Interior, Laurent Núñez. Según los datos del Ministerio del Interior, alrededor de 550.000 personas participaron en las manifestaciones, una cifra que las organizaciones convocantes elevan hasta las 800.000. En París, las autoridades calculan que unas 110.000 personas salieron a la calle.
La movilización terminó marcada por graves episodios de violencia, con incendios en sedes municipales, saqueos de comercios y daños en vehículos policiales. El Ministerio del Interior informó de que al menos 272 personas han sido detenidas en todo el país. Las autoridades han denunciado el ataque al Ayuntamiento de Marsella, así como a varias oficinas gubernamentales.
Uno de los episodios más graves se produjo en Limoges, donde un grupo de manifestantes asaltó el histórico edificio del ayuntamiento y provocó un incendio que afectó a varias plantas. Las llamas causaron importantes daños, especialmente en la parte superior de una de las alas. «Está en gran parte perdido. El tejado se ha derrumbado sobre las plantas inferiores, salvo en el ala oeste, y dos tercios de la fachada ya han desaparecido», explicó el prefecto de la Alta Vienne, Maurice Barate, que calificó lo ocurrido de catástrofe patrimonial.
También se registraron ataques contra edificios municipales en Lille y Marsella. En la primera ciudad, varios manifestantes forzaron la entrada al ayuntamiento y causaron destrozos en el interior, donde quedaron cristales rotos, muebles volcados y documentos esparcidos por el suelo. En Marsella, decenas de personas irrumpieron brevemente en el vestíbulo del consistorio, donde provocaron daños y realizaron pintadas antes de ser desalojadas por la policía. Durante el asalto, un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado.
La violencia también se extendió a otros puntos del país. En París, los saqueos afectaron a distintos barrios, algunos alejados del recorrido de la manifestación autorizada. Para reforzar el dispositivo policial, se desplegó la unidad CRS 8, especializada en intervenciones contra la violencia urbana. En Lyon, una oficina de turismo situada en la céntrica plaza de Bellecour fue saqueada e incendiada. Los disturbios se extendieron a las calles comerciales próximas, donde varios establecimientos sufrieron daños. En Burdeos, la residencia oficial de la prefecta de Gironda, Sophie Brocas, fue saqueada, según informó una portavoz de la prefectura. También se registraron daños en numerosos establecimientos del centro, especialmente en la calle comercial Sainte-Catherine.
El movimiento, que comenzó en el instituto Saint-Exupéry de Créteil, ha recibido el apoyo de grupos de izquierda radical, sindicatos y el movimiento de los chalecos amarillos, y se ha expandido este sábado con movilizaciones por todo el territorio francés convocadas el pasado martes por redes sociales. En horas de la tarde, el primer ministro Lecornu publicó un mensaje en redes sociales en el que denunció que hay un movimiento que tiene la intención de sembrar el caos antes de las elecciones presidenciales: «Claramente pretenden utilizar esta violencia como un calentamiento».
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