Macron responsabiliza a la ultraizquierda de los disturbios y pide prohibir ciertas reuniones
El presidente francés anuncia en un discurso televisado que los prefectos podrán prohibir concentraciones para evitar nuevos episodios de violencia, tras una jornada de protestas con 2.397 detenidos y 997 policías heridos.
Por Marcos Esteban
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha responsabilizado a «extremistas de un grupo de ultraizquierda» de la violencia desatada durante las multitudinarias protestas sociales del sábado y ha instado a los prefectos regionales a prohibir «ciertas reuniones» cuando sea necesario. En un discurso televisado a la nación, el mandatario ha prometido «mano firme» contra los responsables de los saqueos y ataques a edificios públicos, y ha exigido «total transparencia» sobre la actuación policial.
Macron ha explicado que los prefectos, equivalentes a los delegados del Gobierno en las provincias españolas y responsables de las fuerzas policiales y de la autorización de concentraciones, deberán responder «por todos los medios» e «incluso prohibiendo ciertas reuniones cuando sea necesario, tomando todas las medidas necesarias». Según ha precisado, estas decisiones se tomarán «conjuntamente con los alcaldes para proteger nuestras ciudades, nuestros edificios públicos y nuestros negocios».
El jefe del Estado ha condenado la «violencia desenfrenada» y ha subrayado que «nada la justifica». «Esta noche todos sentimos ira y vergüenza», ha afirmado antes de advertir de que «quienes han saqueado deben pagar por sus crímenes» y «quienes han atacado edificios gubernamentales deben pagar por sus crímenes». Las protestas del sábado, que reunieron a unas 550.000 personas según las autoridades y a más de 800.000 según el sindicato CGT, derivaron en graves disturbios, con el ayuntamiento de Limoges incendiado y destruido, y saqueos de comercios. El balance provisional del Gobierno francés contabiliza al menos 2.397 detenidos y 997 policías heridos.
Pese a la contundencia de su mensaje, Macron también ha reclamado «total transparencia» sobre la estrategia de las fuerzas de seguridad durante la jornada del sábado, en respuesta a las críticas recibidas por su actuación. El presidente ha defendido el trabajo de los agentes y ha asegurado que «las fuerzas de seguridad se mantuvieron firmes» e «hicieron todo lo posible» ante la situación.
El mandatario ha apelado a canalizar las discrepancias políticas «con los partidos y no en la calle, mediante la violencia», en referencia a las elecciones presidenciales previstas dentro de seis meses. «No. Siempre no a la violencia de cualquier tipo», ha remachado. Asimismo, ha reconocido la legitimidad de las protestas por el elevado coste de la vida, aunque ha advertido de que «nunca debemos mezclar la protesta pacífica con saqueadores y alborotadores». «Hay gente que legítimamente considera que el precio de los combustibles está demasiado alto. Es por la guerra de Irán», ha apuntado.
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