Navi Pillay, premio Nobel de la Paz 2026 por su defensa del derecho internacional
La jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trayectoria en la lucha contra la impunidad y la protección de las víctimas de crímenes de lesa humanidad.
Por Iván Serrano
La jurista y activista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay ha sido distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2026. El Comité Noruego del Nobel ha reconocido así una vida dedicada a la defensa de los derechos humanos, el derecho internacional y la lucha contra la impunidad, en una edición que contó con 287 nominaciones entre individuos y organizaciones.
El fallo del comité, anunciado en Oslo, subraya «sus incansables esfuerzos durante toda una vida por tender puentes de justicia y exigir responsabilidades ante crímenes de lesa humanidad». Asimismo, destaca su papel histórico al «moldear el derecho internacional contemporáneo, en especial su dedicación a la protección de las mujeres y las minorías en contextos de conflicto bélico». Con este galardón, Pillay sucede a la opositora venezolana María Corina Machado, premiada el año anterior.
Nacida en Durban en 1941 en una familia de ascendencia tamil india, Pillay rompió barreras institucionales en plena segregación racial. En 1967 se convirtió en la primera mujer no blanca en abrir un bufete de abogados en la provincia de Natal, desde donde defendió a disidentes políticos perseguidos por el régimen del apartheid y expuso casos de tortura estatal. Su compromiso con las víctimas de la violencia sistémica marcaría toda su carrera.
Tras la caída del apartheid, fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica en 1995. Cuatro años después, se convirtió en jueza y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió fallos históricos que tipificaron legalmente la violación y la agresión sexual como elementos constitutivos del delito de genocidio. También estableció que la difusión de propaganda podía dar lugar a acusaciones por crímenes de lesa humanidad. Posteriormente, fue designada jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya.
Entre 2008 y 2014 ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), desde donde consolidó su reputación global al denunciar abusos gubernamentales sin importar el signo político de los países implicados. El Comité Nobel ha destacado que, en todos los cargos que ha ocupado, Pillay ha hecho hincapié en la responsabilidad de los individuos y los estados de respetar el estado de derecho.
Su labor más reciente incluye la presidencia de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado entre 2021 y 2025. En 2019 fue nombrada jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso en el que Myanmar está acusado de genocidio. La comisión que presidió concluyó que las autoridades israelíes cometieron actos genocidas en Gaza, una calificación que generó amplio debate internacional.
El Comité Nobel ha resaltado su «excepcional integridad y valentía» en la persecución de genocidios y crímenes de guerra. «El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su sólida brújula moral han sido constantes a lo largo de su dilatada trayectoria profesional», señala el fallo. Un hilo conductor une su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y otros opositores al apartheid hasta su servicio como jueza en algunos de los casos más importantes de la historia reciente de la justicia internacional.
Con este reconocimiento, Pillay se consolida como una de las voces más influyentes en la construcción de un orden jurídico global basado en la rendición de cuentas. Su trayectoria encarna la evolución del derecho internacional desde la impunidad hacia la exigencia de responsabilidades a estados y líderes nacionales, brindando esperanza a las víctimas de la violencia y el conflicto.
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