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Evolut

15 de octubre de 2026

Mundo 5 min

Trump anuncia la compra de diésel ruso para frenar la inflación antes de las legislativas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un acuerdo con Vladímir Putin para importar 1,8 millones de toneladas de diésel ruso y retirar las sanciones a esas exportaciones, en un intento de contener la inflación antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Sin embargo, las refinerías rusas están dañadas por los ataques ucranianos y Polonia advierte de escasez de combustible incluso en Moscú.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que Rusia suministre de forma inmediata 300.000 toneladas de diésel a los mercados internacionales, a las que se añadirán otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón más en los meses siguientes. A cambio, Washington retirará las sanciones que pesan sobre esas exportaciones. El objetivo declarado por Trump es frenar la inflación, que empieza a repuntar en todo el mundo, y presentarse ante los estadounidenses como el presidente que abarata el precio de los carburantes.

El anuncio, difundido por el propio Trump en su red social, llega a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre y ha sido calificado como una «sorpresa de octubre», el acontecimiento inesperado que puede dar la vuelta a una campaña electoral. En su mensaje, el presidente aseguró que «precios más bajos para los estadounidenses, especialmente nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros, es mi mayor prioridad». Estos grupos forman parte del movimiento MAGA, el núcleo electoral del trumpismo.

Sin embargo, el acuerdo choca con una realidad incómoda: la capacidad de Rusia para colocar casi dos millones de toneladas de diésel en el mercado exterior cuando sus refinerías están dañadas por los ataques constantes de drones ucranianos. El ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, escribió en la red social X que su embajada le informa de «escasez de combustibles incluso en Moscú, que siempre es priorizada en el abastecimiento». Sikorski, tras recordar las refinerías bombardeadas, se preguntó de dónde saldrán los excedentes para la exportación.

El diésel que Rusia suministre «inmediatamente» no afectará al precio del combustible en Estados Unidos, que supera los seis dólares el galón, más de 1,7 dólares el litro, porque no llegará a las gasolineras hasta dentro de unas semanas, ya que depende del transporte en petroleros y de sus fletes. La medida, por tanto, tiene un fuerte componente simbólico y electoral: servirá para que Trump se presente ante sus ciudadanos como el presidente que se preocupa por ellos, aunque el efecto real sobre los precios sea limitado a corto plazo.

A esta primera sorpresa se ha añadido una segunda, revelada por la agencia Reuters. Diversas personalidades rusas y estadounidenses, entre ellas el yerno de Trump, Jared Kushner, nombrado Enviado Especial en Misiones de Paz en febrero pasado, y el financiero Kirill Dmitriev, uno de los consejeros más íntimos de Putin, han tanteado en reuniones en Moscú y Nueva York la posibilidad de poner en marcha el gasoducto Nord Stream con inversiones de Estados Unidos. El actual gobierno alemán se opone a la reanudación del suministro de gas ruso, pero la presión de una industria que cierra fábricas por la competencia china y la factura energética podría inclinar la balanza si se alcanza un alto el fuego en Ucrania.

La paradoja es notable: Estados Unidos, que desde los años sesenta se ha opuesto a todos los acuerdos entre Alemania y la URSS, y luego Rusia, para intercambiar tecnología por hidrocarburos, podría terminar vendiendo el gas ruso que demanda Alemania y toda Centroeuropa, con una comisión. Trump reprochó en su día a los europeos que financiaran la campaña bélica de Putin comprando hidrocarburos rusos. Ahora, en cambio, la Casa Blanca y el Kremlin parecen entenderse por encima de Ucrania, la OTAN y la UE.

El acuerdo entre Trump y Putin es real y demuestra que ambos pueden entenderse al margen de sus compromisos, sobre todo Estados Unidos, pero también tiene una parte de trampantojo. Si los demócratas critican el pacto con Moscú, si el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, continúa atacando refinerías a pesar de las peticiones de Washington, como acaba de hacer en Rostov, y si los europeos declaran sentirse engañados, Trump tendrá la campaña hecha para sus candidatos: «Yo trato de bajar el precio del galón y otros quieren que los americanos sigan pagándolo caro».

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Marcos Esteban

Autor

Cronista deportivo

Marcos Esteban cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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