Trump anuncia un acuerdo con Putin para que Rusia suministre diésel a EEUU y al mercado global
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un acuerdo con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para que Rusia suministre de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y global, con entregas adicionales que podrían alcanzar los tres millones de toneladas. Trump vincula el acuerdo al control del estrecho de Ormuz y a la rebaja de precios, y lanza un mensaje a Irán.
Por Iván Serrano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado un acuerdo «trascendental» con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para que Rusia suministre «inmediatamente» más de 300.000 toneladas de combustible diésel al mercado estadounidense y global. El anuncio, realizado a través de sus redes sociales, detalla un calendario de entregas que continuará con «otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después».
Trump ha explicado que, dependiendo del estado de las refinerías rusas, espera que Rusia entregue «en un corto período de tiempo» un total de tres millones de toneladas de diésel. Esta referencia velada a los ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa sugiere que la capacidad de Moscú para cumplir el acuerdo está condicionada por el conflicto.
El presidente estadounidense ha vinculado el acuerdo con el «control total» que, según él, ejerce su país sobre el estrecho de Ormuz —en realidad bloqueado por Irán, mientras Washington controla los alrededores— para pronosticar que los precios del diésel «bajarán rápidamente y en números récord para los estadounidenses y para el mundo». «Mi mayor prioridad es reducir los precios para los estadounidenses, especialmente para nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros. Este es un anuncio muy grande e importante», ha añadido.
El anuncio llega después de que el 18 de septiembre Trump firmara una ronda de sanciones contra Rusia con el objetivo de asfixiar la economía energética del país, que alimenta la guerra en Ucrania. Esa legislación imponía sanciones a funcionarios rusos, bancos y una flota clandestina de petroleros, y prohibía toda nueva inversión estadounidense en Rusia, así como la gestión de su deuda soberana. También pedía a la Administración imponer aranceles de hasta el 100% a los países que compren petróleo ruso.
El giro en la política hacia Moscú se produce en un contexto de presión sobre los precios de la energía antes de las elecciones. Trump ha dedicado un último mensaje a Irán, gran aliado de Rusia: «No tendrá un arma nuclear», ha sentenciado. El acuerdo, si se materializa, podría aliviar la escasez de diésel en Estados Unidos y moderar los precios internacionales, aunque la capacidad real de Rusia para cumplir con los volúmenes prometidos dependerá del estado de sus refinerías tras los ataques ucranianos.
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