Vucic busca la reelección en Serbia frente a un movimiento estudiantil
El exministro de Milosevic, tras doce años al frente del país, se juega el poder en unas elecciones en las que se enfrenta a una coalición estudiantil que pide una reforma democrática.
Por Inés Benítez
Aleksandar Vucic, exministro de Información durante el Gobierno de Slobodan Milosevic y, durante más de una década, la figura dominante de la política serbia, se enfrenta en las urnas a un movimiento estudiantil que aspira a desplazarlo del poder. El expresidente, que dimitió en septiembre para presentarse como candidato a primer ministro, busca así ganar por tercera vez unas elecciones, en un momento en que su formación y sus aliados controlan buena parte de las instituciones del país.
Vucic procede del nacionalismo radical. En los años noventa llegó a ser secretario general del Partido Radical Serbio y ministro de Información con Milosevic, y se le recuerda por haber impuesto diversas restricciones a los periodistas. El balcanólogo Miguel Roán, que ha vivido largos periodos en Serbia, sostiene que aquella etapa le formó en el control de los medios de comunicación, una cuestión que le ha acompañado desde entonces. Según el relato de activistas que se opusieron al proyecto urbanístico Belgrado Waterfront, en 2016 el propio Vucic, entonces primer ministro y uno de los impulsores de ese plan, era recordado por haber estado al frente de grupos que, durante los bombardeos de la OTAN de 1999, increpaban a quienes recibían ayuda humanitaria de organizaciones internacionales.
Su estilo, en cambio, ha ido cambiando según la coyuntura. Roán explica que, tras fundar en 2008 el Partido Progresista (SNS), abandonó el nacionalismo radical por un nacionalismo pragmático que busca el ingreso en la Unión Europea sin renunciar a un discurso conservador y populista. Tras un breve paso por el Ministerio de Defensa en un gobierno de coalición con el Partido Socialista, su formación ganó las elecciones de 2014 y él accedió a la jefatura del Gobierno. Un análisis del CIDOB describe entonces un discurso liberal y un esfuerzo por avanzar en las negociaciones de adhesión a la UE tras normalizar las relaciones con Pristina. Para Roán, esa capacidad de adaptación le ha permitido concentrar un enorme poder político en un modelo similar al de Robert Fico en Eslovaquia o al de Viktor Orbán en Hungría, con un partido que controla las instituciones y ha tejido fuertes redes clientelares que pueden resultar decisivas en estos comicios.
Varios informes respaldan la percepción de que la democracia serbia atraviesa dificultades. Una encuesta realizada en junio por el Centro para la Investigación, la Transparencia y la Rendición de Cuentas (CRTA) y el Democracy Action Lab de la Universidad de Stanford indica que seis de cada diez serbios están insatisfechos con el funcionamiento de la democracia en su país. El Informe sobre el Estado de Derecho elaborado este año por la Comisión Europea advierte de problemas en la independencia judicial, la transparencia, la lucha contra la corrupción, el pluralismo político y mediático y la falta de contrapesos institucionales.
El descontento con la corrupción, el clientelismo y la captura del Estado derivó en 2024 en un masivo movimiento de protesta estudiantil que, ya constituido en partido político, es ahora la principal amenaza para que Vucic se mantenga en el poder. La coalición encabezada por el presidente lleva como eslogan «Toquemos madera para no gafar a Serbia. Unámosla y sigamos adelante», y representa, según la analista del Real Instituto Elcano Mira Milosevich, la continuidad del sistema político actual. Su propuesta se centra en la estabilidad, el crecimiento económico y la soberanía.
Frente a ella, la Lista Estudiantil reúne posiciones y sensibilidades diversas que comparten la necesidad de una reforma democratizadora. Su lema es «Serbia o mafia» y defiende la lucha contra la corrupción, la responsabilidad de los cargos públicos, la independencia institucional y el Estado de derecho. Las dos candidaturas también difieren en política exterior: los estudiantes apuestan por estrechar relaciones con la UE, mientras que Vucic y los suyos miran cada vez más hacia el Este. El resultado de las elecciones dirá si el electorado respalda la continuidad de un modelo que lleva más de una década en el poder o si la presión de la calle se traduce en un cambio de gobierno.
6
