Aliança Catalana y ERC se disputarían la segunda plaza en Cataluña con un PSC que volvería a ganar
El Barómetro del CEO consolida a la extrema derecha independentista como segunda fuerza y dibuja un Parlament más fragmentado, donde el PSC ganaría pero perdería hasta nueve escaños y Junts caería con la irrupción de Aliança.
Por Elena Lozano
El PSC volvería a ganar unas elecciones autonómicas en Cataluña, pero con un desgaste notable, mientras Aliança Catalana y ERC se disputarían la segunda posición en el Parlament. Así lo refleja la segunda ola del Barómetro de opinión política del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), que consolida a la formación de extrema derecha independentista entre los partidos con mayor representación después de haber superado por primera vez a Junts en intención de voto en el sondeo anterior.
Según la estimación publicada, el partido liderado por Sílvia Orriols obtendría entre 23 y 25 diputados, frente a los dos que tiene en la actualidad, acercándose a ERC, que revertiría los malos resultados del 12M y sumaría entre 24 y 26 escaños. Los socialistas, encabezados por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se mantendrían como primera fuerza con entre 33 y 35 parlamentarios, pero perderían hasta nueve escaños respecto a los 42 logrados en los últimos comicios. El sondeo apunta a que los problemas en Rodalies o las protestas de profesores ya podrían estar afectando a la formación.
Quien más se dejaría por el camino sería Junts. La irrupción de Aliança Catalana hundiría a la formación de Carles Puigdemont hasta los 18 o 20 diputados, entre 15 y 17 menos que en la actualidad, en un contexto marcado por su posible vuelta a Cataluña tras el aval del Tribunal Constitucional a la amnistía y el levantamiento de la orden de detención por parte del Supremo. Por debajo de los posconvergentes se situarían el PP y Vox, que empatarían con 12 o 13 escaños cada uno, después de que en las anteriores elecciones los populares de Alejandro Fernández superaran a la ultraderecha de Ignacio Garriga por cuatro diputados. Comuns igualaría su resultado con 5 o 6 escaños, mientras que la CUP volvería a ser la fuerza con menor representación, con 4 o 5 diputados.
El trabajo de campo se realizó entre el 1 de septiembre y el 5 de octubre sobre una muestra de 2.000 personas con derecho a voto, en pleno estallido de la crisis de la vivienda y antes de que Pedro Sánchez anunciara el adelanto electoral para el 29N. La encuesta dibuja un escenario de fragmentación parlamentaria cada vez más acentuado, en línea con la tendencia europea, donde las mayorías requieren alianzas que antes parecían improbables. En Cataluña, el PSC necesitó a ERC y los Comuns para investir a Illa, una reedición del tripartito que, sin entrar al Govern, ha permitido aprobar los primeros Presupuestos en tres años y sacar adelante diversas iniciativas.
La aritmética parlamentaria que refleja el sondeo complica la gobernabilidad. En la horquilla alta, la suma de socialistas, republicanos y comunes se quedaría a un escaño de la mayoría de 68, por lo que los votos de la CUP podrían decantar la balanza hacia una mayoría de izquierdas. De hecho, estos cuatro grupos ya han alcanzado acuerdos en el hemiciclo, especialmente en materia de vivienda, y la marcha de Laia Estrada de la dirección de los anticapitalistas abrió la puerta a pactos con el PSC, aunque dar la Generalitat a los socialistas sigue siendo una opción lejana. Otra mayoría posible en el mejor de los escenarios sería la del bloque independentista: ERC, Aliança Catalana, Junts y la CUP sumarían hasta 76 diputados y 69 en la horquilla inferior, pero esa suma resulta improbable porque las formaciones de izquierdas y, en gran parte, los de Puigdemont rechazan ir de la mano de la ultraderecha.
El bloque de derechas también podría alcanzar la mayoría en la horquilla alta, con AC, Junts, PP y Vox sumando hasta 71 escaños. Esa combinación convertiría al Parlament en una de las cámaras con más representantes de extrema derecha, ya que los de Orriols y Garriga reunirían hasta 38 escaños, más de una cuarta parte del pleno. Aunque estas sumas improbables no decantan quién gobernará, sí abren la puerta a nuevos entendimientos en la Cámara catalana para aprobar leyes o textos concretos. La encuesta confirma además que el auge de Aliança Catalana ha provocado un resurgimiento del movimiento independentista, justo después de que la movilización del 11S reuniera a 45.000 asistentes, según datos de la Guardia Urbana de Barcelona.
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