Ayuso cierra la estación de Sol por insalubridad tras tres semanas de acampada por la vivienda
La Comunidad de Madrid clausura temporalmente la estación de Metro de Sol por trabajos urgentes de limpieza y seguridad, alegando condiciones de insalubridad derivadas de la acampada por la vivienda. El cierre se produce después de que el TSJM rechazara las medidas cautelarísimas solicitadas por el Ejecutivo autonómico para disolver la protesta.
Por Inés Benítez
La Comunidad de Madrid ha ordenado el cierre temporal de la estación de Metro de Sol, en pleno centro de la capital, para acometer trabajos urgentes de limpieza y seguridad. La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, anunció la medida durante una entrevista radiofónica, en la que explicó que la decisión responde a una solicitud formal de los sindicatos y los equipos de prevención de riesgos laborales, preocupados por las condiciones de salubridad en el interior de las instalaciones.
Según detalló Ayuso, el cierre se mantendrá al menos durante el tiempo que requieran las labores de higienización. La dirigente madrileña justificó la clausura alegando que existen «condiciones de insalubridad» derivadas de la acampada que desde hace casi tres semanas ocupa la Puerta del Sol, a la que calificó de «acampada ilegal». Fuentes del suburbano precisaron que la estación cerraría a partir del mediodía.
La protesta, que comenzó hace tres semanas, exige medidas urgentes frente a la escalada de los precios del alquiler y la dificultad de acceder a una vivienda digna en la región. Sol se ha convertido en un símbolo nacional de la crisis habitacional, con cientos de manifestantes y tiendas de campaña instaladas en la plaza. La Comunidad de Madrid había solicitado medidas cautelarísimas para la «disolución inmediata» de la acampada, pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazó la petición. Además, el Ejecutivo autonómico presentó esta semana una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Madrid por un presunto delito de odio de los acampados contra la presidenta.
El consejero de Transportes había advertido el jueves de la «acumulación de orines, excrementos y otros residuos orgánicos en los pozos y accesos de ventilación», que atribuyó a los acampados. En una carta enviada al delegado del Gobierno en Madrid, el consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras detalló los riesgos para la salud que genera la fermentación ureal en un recinto cerrado sin ventilación adecuada. La Comunidad sostiene que el cierre responde exclusivamente a criterios de salud pública y seguridad laboral.
Durante la entrevista, Ayuso se refirió a los acampados como «mamarrachos» y afirmó que «no trabajan y no pagan impuestos», aunque entre los manifestantes hay trabajadores que pernoctan en la plaza antes de acudir a sus empleos y otros que teletrabajan desde allí. La presidenta también señaló que «no sabe nadie lo que se está sufriendo en el centro de Madrid» y que los comercios y calles aledañas están vacíos por el miedo. Los acampados celebraron el jueves una asamblea general para decidir si preparaban su salida, pero optaron por continuar con la protesta sin fijar una fecha de desalojo.
La clausura de la estación añade una nueva dimensión al conflicto entre el Gobierno regional y los manifestantes. Mientras el Ejecutivo autonómico enmarca la decisión en una cuestión estrictamente de salud pública y seguridad laboral, la Puerta del Sol sigue siendo el principal altavoz de una crisis habitacional que no se ha resuelto. El cierre del suburbano, uno de los más transitados de la red, afectará a miles de usuarios y prolongará la tensión en el kilómetro cero de Madrid.
4
