Defensa amplía su choque con Interior por Ceuta y cuestiona la lentitud de los triajes
El Ministerio de Defensa de Margarita Robles critica la gestión posterior a la crisis de Ceuta, denuncia falta de medios y ofrece refuerzos para los triajes si Interior lo solicita. Interior atribuye el cuello de botella a la tramitación administrativa.
Por Inés Benítez
El Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles ha intensificado su pulso con el Ministerio del Interior por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta. El departamento ya no se limita a cuestionar los avisos previos a la entrada masiva del pasado 30 de julio, sino que ahora señala directamente la respuesta posterior: considera que debería avanzar con mayor rapidez y denuncia una falta de medios para agilizarla.
Fuentes de Defensa sostienen que el Ejército ya está cumpliendo con todas las funciones que le permiten sus competencias y rechazan asumir tareas que corresponden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sin una petición expresa. No obstante, el departamento se ofrece a prestar apoyo adicional si Interior lo reclama formalmente. Como ejemplo, apuntan a que el personal destinado a los triajes podría pasar de 50 a 150 funcionarios para acelerar una fase que sigue condicionando la salida de la crisis.
Desde otros departamentos del Gobierno matizan que esa posibilidad ya se estudió y se concluyó que la incorporación de más efectivos no agilizaría por sí sola los triajes. Estas fuentes sitúan el principal cuello de botella en la tramitación administrativa posterior, y subrayan que procedimientos como la protección internacional o la devolución deben ser instruidos por los órganos competentes y no pueden trasladarse sin más a personal militar. Aun así, el Ejecutivo no cierra del todo ninguna opción para acelerar los procedimientos.
El reproche de Defensa no es que Interior no haya movilizado medios desde julio, sino que considera que todavía podría destinar más recursos humanos a una fase administrativa que sigue lastrando la gestión. Interior ha ido reforzando el dispositivo tanto en la vigilancia de la frontera como en la identificación y atención de los migrantes que permanecen en Ceuta. Una parte del atasco se concentra en los triajes, el trámite en el que se determina quién solicita protección internacional y quién puede acogerse a un retorno voluntario o continuar por otras vías. De hecho, buena parte de los retornos voluntarios comunicados por el Gobierno se producen después de que las personas migrantes manifiesten durante ese triaje que no quieren solicitar asilo.
El choque entre ambos ministerios se ha hecho visible en varias ocasiones desde finales de julio, aunque hasta ahora había girado sobre todo en torno a la información previa a la crisis. El departamento de Robles insiste en que el CNI trasladó los avisos de los que disponía y ha tratado de acotar su responsabilidad sobre lo ocurrido antes de la entrada masiva. El nuevo reproche entra de lleno en la gestión posterior y cuestiona el ritmo y los medios desplegados en ámbitos que dependen también de Interior, al que corresponden las competencias en fronteras y seguridad bajo la responsabilidad de Fernando Grande-Marlaska.
En paralelo, las desavenencias se hicieron públicas este miércoles en el Congreso por otro frente. Robles aprovechó la sesión de control para reclamar públicamente a la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, que permita comparecer a la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, ante la Comisión de Gastos Reservados para explicar el papel de los servicios de Inteligencia antes de la entrada masiva del 30 de julio. La petición llegó después de que el PP acusase al Gobierno de impedir que la máxima responsable del CNI acudiese al Congreso y de que la Junta de Portavoces fijase la comparecencia de Robles para el próximo 6 de octubre, descartando así la de Casteleiro.
La ministra quiso despejar cualquier duda desde el hemiciclo. Aseguró que explicará en esa comisión todo lo relativo a la actuación de Inteligencia que pueda abordar en un órgano reservado y pidió expresamente que Casteleiro pueda hacer lo mismo. Robles ya había mostrado anteriormente su disposición a comparecer acompañada de la directora del CNI y este miércoles insistió en que Casteleiro acudiría sin inconveniente si fuese citada. En Defensa no ocultan su malestar con que esa comparecencia no se produzca y consideran difícil de entender que la directora del CNI no haya sido convocada cuando existe una controversia política precisamente sobre los avisos de Inteligencia previos a la crisis.
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