Dimite el jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta por la crisis migratoria
Gonzalo Sanz deja su cargo tras revelarse sus comunicaciones con el CNI antes de la entrada masiva. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, denuncia que Moncloa restó importancia a las advertencias y el PP responsabiliza al Gobierno de Sánchez.
Por Elena Lozano
La crisis migratoria en Ceuta ha provocado la primera dimisión en el Gobierno de la ciudad autónoma. Gonzalo Sanz, jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno, ha dejado su cargo después de que se conocieran los informes y las comunicaciones que mantuvo con el CNI antes de la entrada masiva de migrantes, iniciada hace 43 días. Sanz asegura que trasladó las advertencias al delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, quien niega haberlas recibido y descarta dimitir.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha denunciado que Moncloa restó importancia a las advertencias sobre la presión migratoria previa al asalto. Según Vivas, desde Presidencia le llegaron a pedir que dejara de llamar porque estaba «pesado». El presidente ceutí afirma que reclamó activar la «emergencia nacional y el mando único» y que la respuesta que recibió fue: «No pasa nada, esto es una tormenta de verano, está todo controlado. Marruecos colabora y, por tanto, aquí no hay ningún problema».
Mientras la crisis continúa, alrededor de un centenar de marroquíes permanecen acampados en las inmediaciones del Tarajal, donde han reconstruido varias chabolas después del incendio registrado el jueves. El Gobierno ha habilitado además 500 plazas en la Península para acelerar el traslado de menores migrantes que siguen en Ceuta. La Fiscalía mantiene abiertos más de 30 procedimientos por presuntas agresiones sexuales a mujeres migrantes, con menores como víctimas en el 40% de los casos.
La situación ha derivado en un enfrentamiento político. El PP ha responsabilizado directamente al Gobierno de Pedro Sánchez y ha criticado que, más de un mes después de la entrada masiva, la única dimisión haya sido la de un asesor. El Ejecutivo, por su parte, defiende que la situación previa al asalto no permitía anticipar lo ocurrido.
En paralelo, la Policía Nacional ha detenido a ocho personas en Ceuta, seis ceutíes y dos migrantes en situación irregular, por su presunta implicación en robos con violencia e intimidación, lesiones y amenazas contra cuatro menores migrantes. El Gobierno también ha negado la existencia de un brote de tuberculosis en la ciudad. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha asegurado que no se ha detectado «ni ahora ni desde el 30 de julio» y ha tachado de «nuevo bulo» las informaciones sobre una supuesta alerta sanitaria.
La crisis de Ceuta coincide con otros asuntos de relevancia internacional. Arabia Saudí ha suspendido temporalmente el funcionamiento del oleoducto Este-Oeste tras varios ataques registrados el jueves en las regiones de Riad y Medina. El Ministerio de Energía saudí ha justificado la decisión «como medida de precaución». Los incidentes han dejado varios heridos. La infraestructura, de más de 1.000 kilómetros, conecta los yacimientos petrolíferos del este del país con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, y constituye una vía alternativa al estrecho de Ormuz. Por ella pueden transportarse alrededor de cinco millones de barriles diarios de crudo.
El cierre se produce en un contexto de elevada tensión en Oriente Próximo, agravado por la actividad de los hutíes, grupo armado yemení respaldado por Irán. Los rebeldes controlan el puerto de Moca y la isla de Mayun, desde donde pueden influir sobre Bab el Mandeb, una de las principales vías de acceso al mar Rojo. Teherán niega estar detrás de las acciones de los hutíes. «Los acontecimientos en Yemen no tuvieron nada que ver con nosotros. Los yemeníes decidieron levantarse para defender sus derechos», ha afirmado un portavoz iraní. Arabia Saudí también atribuye los ataques contra el oleoducto a drones lanzados desde territorio iraquí. Riad ha decidido no responder militarmente por ahora y ha dado margen a Bagdad para investigar lo ocurrido. El Gobierno iraquí, que ha condenado los ataques, ha anunciado una investigación urgente. El cierre de esta ruta energética aumenta la preocupación por una posible reducción de la oferta mundial de petróleo y nuevas subidas de los precios del crudo.
En Cataluña, ocho personas fueron detenidas en Barcelona por delitos de desórdenes públicos tras varios incidentes durante la Diada. Las protestas, inicialmente pacíficas, derivaron en actos vandálicos, con quema de contenedores y lanzamiento de objetos contra los agentes. Las movilizaciones independentistas convocadas por la Assemblea Nacional Catalana reunieron a unas 57.000 personas entre Barcelona, Girona y Amposta bajo el lema «Hi soc. Hi som. Independencia». La cifra supera los 41.000 asistentes del año pasado, aunque sigue lejos de los niveles alcanzados durante los años más intensos del procés. En Barcelona participaron unas 45.000 personas, mientras que Girona congregó a 11.000 y Amposta a alrededor de 1.600. En esta última localidad, dos columnas, bautizadas como «Presente» y «Futuro», confluyeron en el puente colgante, donde desplegaron dos grandes banderas estelades sobre el río Ebro.
