El Gobierno exculpa a Marruecos de la crisis de Ceuta y Sánchez apunta a injerencia externa
Pedro Sánchez asegura que España sufrió un ataque a su integridad territorial y evita responsabilizar a Marruecos. El Consejo de Ministros aprobará un paquete de 168 millones para Ceuta, con ERTE reforzados y bonificaciones del 75%, mientras pide a la UE ampliar la operación Minerva.
Por Iván Serrano
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado que España ha sufrido un ataque a su integridad territorial con la entrada masiva de migrantes en Ceuta registrada a finales de julio, pero ha evitado señalar a Marruecos como responsable de la crisis. En su lugar, el Ejecutivo ha dirigido un mensaje directo a Rusia e Israel como posibles protagonistas de una injerencia externa, sin aportar por el momento pruebas concretas que respalden esa acusación.
La crisis migratoria, que se desencadenó los días 30 y 31 de julio, sigue marcando la agenda del Gobierno un mes después. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes un paquete extraordinario de 168 millones de euros para reforzar la respuesta de la Administración central ante las consecuencias de esa entrada masiva. Sánchez ha situado la magnitud del programa en una escala poco habitual para una ciudad de estas dimensiones: el volumen de recursos equivale, según sus cálculos, aproximadamente al 8 % del PIB ceutí.
El plan incluye elevar del 50 % al 75 % las bonificaciones empresariales a la Seguridad Social en Ceuta y también en Melilla. La extensión a la ciudad autónoma vecina responde a una lógica preventiva: aunque Melilla no ha sufrido una crisis migratoria comparable a la de Ceuta durante este verano, comparte buena parte de sus características fronterizas, económicas y geográficas. Además, el Ministerio de Trabajo prepara un régimen reforzado de expedientes de regulación temporal de empleo por fuerza mayor, con el objetivo de que las empresas afectadas puedan sostener sus plantillas mientras la actividad recupera unas condiciones mínimas de normalidad.
Dentro de ese mismo paquete, el Ministerio de Hacienda ha preparado un real decreto para articular una subvención extraordinaria de 21,5 millones de euros destinada a reforzar los servicios públicos de ambas ciudades. Esa partida se centrará en la actividad de las plantas desalinizadoras, fundamentales para garantizar el abastecimiento de agua dulce en las dos localidades, así como en servicios clave como la limpieza, la lucha contra el fraude o la regulación del tráfico de personas y vehículos. El borrador del documento justifica la concesión por la dificultad de ambas ciudades, por su situación geográfica, para acceder a recursos hídricos y porque presentan niveles de desigualdad superiores a la media, menos posibilidades de desarrollo industrial y mayores costes para el transporte de viajeros y mercancías.
El Gobierno también ha solicitado a la Unión Europea un refuerzo de los medios destinados a gestionar la situación migratoria que continúa en Ceuta. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha trasladado a la Comisión Europea la petición de ampliar la colaboración de Frontex, Europol y la Agencia de la Unión Europea para el Asilo (EUAA) en las tareas de identificación, triaje y posterior tramitación de los expedientes de las personas que todavía permanecen en la ciudad autónoma. En concreto, España pide prolongar la operación Minerva de Frontex más allá del 2 de septiembre y reclama la incorporación de diez agentes adicionales para agilizar la recogida de información y la identificación de las personas que aún no han pasado por el procedimiento de triaje.
En paralelo, el Ejecutivo prepara un nuevo centro de inmigrantes en un barrio militar de Ceuta, que se sumaría a los ya instalados en Loma Colmenar y Loma Margarita. Sobre la posible visita del rey Felipe VI a las ciudades autónomas, Sánchez ha asegurado que «hay argumentos y razones suficientes» para que el jefe del Estado visite por fin Ceuta y Melilla, aunque ha precisado que el viaje se producirá «cuando se den las condiciones para ello». La visita de un monarca español a ambos territorios es siempre un asunto espinoso porque no suele ser bien recibida por Marruecos, que reclama la soberanía de las dos ciudades. De hecho, Juan Carlos I solo visitó Ceuta durante su reinado en una ocasión.
