Felipe VI y Letizia reciben el fervor de Ceuta en una visita histórica 19 años después de Juan Carlos I
Los Reyes han recorrido Ceuta entre vítores y reclamaciones vecinales, en una jornada que ha reeditado el recibimiento de 2007 y ha estado marcada por la ausencia de Sánchez y las críticas de Feijóo.
Por Marcos Esteban
Los Reyes Felipe VI y Letizia han protagonizado este lunes una visita histórica a Ceuta, la primera de los actuales monarcas a la ciudad autónoma y la primera de la Corona desde que Juan Carlos I y Sofía acudieran en 2007. La jornada, celebrada un día después del Día de la Hispanidad, ha estado marcada por el fervor popular, las reivindicaciones vecinales y la ausencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha sido criticado por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, por haber dejado al rey «solo» en una cita de este calado.
Desde primera hora de la mañana, las calles de Ceuta se han volcado con los monarcas. En el barrio obrero de Manzanera, a quince minutos del centro, un grupo de mujeres ha coreado el nombre de la reina —«¡Letizia, Letizia!»— mientras otros vecinos gritaban «¡Felipe, Felipe!». Las banderas de España, de Ceuta y del Tercio Duque de Alba de la Legión han poblado el recorrido. En la Plaza de la Constitución, junto a la Gran Vía, una caseta repartía enseñas de todos los tamaños. Antonio, de 80 años, vendedor de cupones, resumía el sentir general: «¿Que si está complicada la cosa? Digo que sí».
La visita ha tenido un fuerte componente simbólico y emocional, pero también ha dejado al descubierto las fracturas sociales de la ciudad. Sumaya, de 49 años y nacida en la barriada de El Príncipe, aseguraba que la situación está «fatal» y que «entró demasiada gente en julio». Rosa María, de 64 años y ama de casa de Puerta del Campo, lamentaba la pérdida de servicios: «No somos los mismos. Nos han quitado la feria, las playas… todo». Para ella, la presencia de los reyes es «muy importante», aunque considera que deberían haber venido antes. Francisco Salas, de 67 años y jubilado del sector público, denunciaba que «lo único que han hecho con los migrantes es trasladarlos de sitio» y advertía de que «hay pisos patera y gente escondida en los montes».
El recorrido institucional ha llevado a los monarcas hasta el Palacio de la Asamblea, donde se han asomado al balcón con vistas a la Plaza de África. Allí, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha recibido abucheos que ha intentado aplacar aplaudiendo a los reyes. Poco después, la aparición del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, ha desatado gritos de «¡Presidente, presidente!», en un gesto de apoyo al líder local que también es alcalde. Felipe VI ha recibido el bastón de mando de la ciudad y la llave de oro, aunque su silencio en ese momento ha generado cierto murmullo entre los asistentes.
La jornada ha tenido también un carácter profundamente humano. En el colegio Vicente Aleixandre, uno de los más antiguos de la ciudad y ejemplo de convivencia entre creencias y religiones, los niños han recibido a los reyes con entusiasmo. Un pequeño, fascinado por el bastón del monarca, le ha preguntado qué era. «Me lo ha dado el presidente», ha respondido Felipe VI. En el patio, los alumnos han entregado cartas a los monarcas y el rey ha chocado manos como si fuera una estrella de la NBA, entre sonrisas y risas. Parecía, según los presentes, que se habría quedado más tiempo.
El cierre de la visita ha tenido un tono solemne en el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde los reyes han guardado silencio y recogimiento ante las tumbas de los fallecidos en el asalto a la frontera de Ceuta. Allí descansan los primeros 18 cuerpos recuperados en las costas ceutíes, además de otros 72 para los que se necesitaron nuevos espacios. La visita de Felipe VI y Letizia, 19 años después de la de Juan Carlos I y Sofía, deja una imagen de entrega popular y de reivindicación de una ciudad que reclama más atención y soluciones a sus problemas estructurales.
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