Óscar Puente dimite como ministro de Transportes tras el accidente ferroviario de Urda
El ministro de Transportes presentó su dimisión en el Congreso seis días después del choque de trenes de Urda, tras una semana de dudas y divisiones en el Gobierno sobre su continuidad.
Por Marcos Esteban
Óscar Puente presentó este martes su dimisión como ministro de Transportes en el Congreso de los Diputados, seis días después del accidente ferroviario de Urda. La decisión puso fin a una semana de dudas, presiones y respaldos contradictorios dentro del PSOE y del Gobierno sobre si debía abandonar el cargo o continuar al frente del departamento.
Según explicó tras casi cinco horas de comparecencia, el ministro tenía tomada la decisión desde la mañana del siniestro, cuando se dirigía en coche al centro de control de Adif tras el choque de trenes ocurrido poco antes de las nueve de la mañana. «Un ministro de transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en un año», afirmó, en referencia al también grave siniestro de Adamuz, ocurrido nueve meses antes. Puente habló visiblemente emocionado y aseguró que comunicó su reflexión a su familia desde los primeros minutos tras conocer el accidente.
Las dudas sobre su continuidad comenzaron el mismo día del accidente. Desde el puesto de mando de la emergencia en Urda, al que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió al margen del ministro, el jefe del Ejecutivo calificó el nuevo siniestro de «inasumible» en España y prometió actuar con «contundencia». Sus palabras abrieron el debate sobre si el ministro podía seguir, en un contexto en el que, según la información publicada, en el PSOE se extendió la idea de que Puente no debía continuar tras el segundo accidente grave en nueve meses.
La situación dio un giro en las primeras horas de la tarde del día siguiente. Puente también se trasladó al puesto de mando de Urda y, junto a Sánchez y al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, asistió a una comparecencia en la que el jefe del Gobierno habló por primera vez de una «confianza quebrada» en la Alta Velocidad. Después, en el viaje de vuelta desde Toledo, Sánchez y Puente regresaron en el mismo coche, y desde el Ministerio de Transportes empezó a transmitirse que la dimisión «no estaba sobre la mesa».
Esa garantía vino acompañada de dos anuncios con los que Puente recuperó la iniciativa: una comparecencia a petición propia en la Diputación Permanente del Congreso, celebrada este martes, y una rueda de prensa en su ministerio. En esta última, el viernes, afirmó: «Asumir la responsabilidad es dar la cara. No era mi deber estar en el centro de mando [de Adif] aquel miércoles, pero ahora sí es mi responsabilidad estar al mando. No me voy a esconder detrás de nadie». Ese mismo día, según la información disponible, los socios parlamentarios del Gobierno ya pedían su cabeza, y también lo hacían PP y Vox.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, planteó en el Congreso qué habría dicho el Gobierno si los dos accidentes ferroviarios de este año hubieran ocurrido bajo un mandato del PP. Tras la rueda de prensa del viernes, Puente explicó a los periodistas en una conversación informal que había puesto su cargo a disposición del presidente y que este no lo había aceptado porque le parecía «injusto».
Mientras tanto, según las fuentes citadas, dentro de la Presidencia del Gobierno existía una división visible, con miembros del entorno de Moncloa que trabajaban para dejar caer al ministro. Fuentes monclovitas aseguraron que Puente no iba a dimitir ni a ser cesado antes de las elecciones del 29 de noviembre, y que tampoco estaba sobre la mesa el cese del presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, pese a que días antes se había apuntado que su renuncia era inminente. Finalmente, la dimisión de Puente, que también renunció a su candidatura del PSOE por Valladolid, desmintió esas previsiones y cerró una semana de incertidumbre en el Ejecutivo.
Fuente: 20minutos.es
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