Sánchez admite que el control fronterizo de Marruecos falló en la crisis de Ceuta
El presidente del Gobierno reconoce en una entrevista con CNN que el mecanismo marroquí de control fronterizo no funcionó y que España ha pedido explicaciones y acciones a Rabat, al tiempo que reclama solidaridad a la UE.
Por Elena Lozano
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha admitido que el control fronterizo de Marruecos falló durante la crisis migratoria de Ceuta. En una entrevista concedida a la cadena estadounidense CNN desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de las Naciones Unidas, Sánchez afirmó que «está claro que su mecanismo de control fronterizo falló» y que España ha pedido a Rabat «respuestas y acciones» por lo ocurrido a finales de julio.
La declaración supone un cambio en el relato que el Ejecutivo había mantenido hasta ahora. Sánchez había evitado señalar directamente a Marruecos y había rechazado que existieran pruebas de que Rabat hubiera alentado o permitido deliberadamente la llegada de migrantes. En comparecencias anteriores, insistió en que ningún servicio de inteligencia español o europeo había aportado evidencias de una actuación organizada por las autoridades marroquíes. Ahora, sin atribuir intencionalidad política, reconoce de forma explícita que el dispositivo encargado de contener los cruces no funcionó y que España ha reclamado explicaciones y medidas a su principal socio en el control de la frontera sur.
Durante la entrevista, la periodista Christiane Amanpour preguntó a Sánchez qué se hizo mal. El presidente recordó que la zona es «difícil» y que se trata de la frontera de Europa con África, por lo que pidió «solidaridad» a la Unión Europea. «Por desgracia, sufrimos la falta de solidaridad por parte de muchos de sus gobiernos durante la crisis», lamentó. Sánchez puso como ejemplo la solidaridad que España mostró en Lampedusa, en Italia, y en Groenlandia, y reclamó el mismo apoyo cuando se trata de Ceuta.
El presidente también se refirió a la relación bilateral con Marruecos. «Durante los últimos ocho años hemos desarrollado una positiva relación bilateral con Marruecos y les hemos pedido acciones y respuestas», señaló, para determinar si el mecanismo de control falló. Sánchez subrayó que España debe mantener «buenas relaciones» con Rabat, al que calificó de «socio estratégico», y que muchos de los migrantes serán devueltos a su país de origen «con dignidad», porque «los migrantes no son ganado, sino seres humanos».
Respecto a la gestión de la crisis, el jefe del Ejecutivo aseguró que se debe garantizar «el orden y la seguridad» sin renunciar a la «dignidad humana». Según dijo, Ceuta está «recobrando la normalidad» y se está atendiendo a los migrantes conforme al marco legal de protección internacional. Preguntado sobre si el Gobierno había sido alertado de que podía producirse una crisis de este tipo, según los documentos desclasificados, Sánchez afirmó que «no había una evidencia clara de que algo así iba a suceder» y que se está investigando lo ocurrido en julio.
La entrevista también abordó la cuestión territorial. Cuando la periodista se refirió a Ceuta como un «territorio español dentro de Marruecos», Sánchez corrigió la formulación: «Son dos ciudades españolas en África», respondió en referencia a Ceuta y Melilla. Además de señalar el fallo marroquí, el presidente dirigió sus críticas hacia los socios europeos por la respuesta que dieron a España durante la crisis, denunciando la «falta de solidaridad» de varios gobiernos.
Las declaraciones de Sánchez llegan más de 50 días después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta y suponen el primer señalamiento directo del presidente a la actuación de Rabat. Hasta ahora, el Gobierno había puesto el foco en la cooperación bilateral y en que Marruecos terminó reforzando su despliegue, evitando cuestionar públicamente su actuación durante las horas decisivas. Con estas palabras, Sánchez introduce un matiz crítico con el funcionamiento del dispositivo marroquí, aunque mantiene la defensa de una relación que califica de «muy positiva».
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