Sánchez defiende la regularización migratoria de España como «alumno aventajado» ante las críticas de sus socios europeos
El presidente del Gobierno reivindica la «solidaridad» con Ceuta y el descenso de más del 70% en la ruta atlántica frente a las presiones de Dinamarca, Italia y Polonia, que exigen endurecer el control fronterizo y revisar las regularizaciones.
Por Inés Benítez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este viernes la política migratoria de España como la de un «alumno aventajado» en la lucha contra la inmigración irregular, en plena tensión con una veintena de socios europeos que cuestionan su gestión. Durante la rueda de prensa posterior a la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, Sánchez ha reivindicado que las entradas irregulares por la ruta atlántica han caído «más de un 70%» y ha contrapuesto los hechos a lo que ha calificado como «bla, bla, bla».
El jefe del Ejecutivo ha celebrado la «solidaridad» con Ceuta y el «compromiso» de las instituciones europeas con la situación de la ciudad autónoma, y ha asegurado que «Europa está hoy más presente de lo que ha estado nunca en Ceuta y Melilla». Sánchez ha separado así las conversaciones sobre Ceuta del debate más amplio sobre migración, y ha quitado hierro a las palabras de sus homólogos al señalar que «hay posiciones muy diferentes, pero hemos logrado un acuerdo» en las conclusiones de la cumbre, basado en el pacto de migración y asilo.
El respaldo a Sánchez no ha sido unánime. Una veintena de los veintisiete Estados miembros considera que la política migratoria del Gobierno español no es la adecuada, y aunque de forma implícita, se han mostrado en contra de la regularización masiva de migrantes y de la gestión de la crisis en Ceuta. Este grupo, liderado por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha empujado para que se endurezca el control de las fronteras exteriores de la UE e incluso para que se pueda suspender la concesión de asilo en escenarios como el de la ciudad autónoma.
Frederiksen ha sido especialmente dura con España. «He pedido a la Comisión que examine qué ocurre cuando un país hace prácticamente todo lo contrario que los demás: alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente. Considero que esto va en contra de la política migratoria que hoy defiende una amplia mayoría en Europa», ha declarado la dirigente danesa, en una referencia indirecta a la regularización impulsada por el Gobierno español. Dinamarca, Polonia e Italia buscan incluir en las conclusiones de la cumbre tres puntos que eviten medidas con efecto llamada y que refuercen el papel coordinador de la Comisión Europea.
Sánchez, sin embargo, ha restado importancia a estas críticas y ha asegurado que el resto de colegas europeos no le han pedido explicaciones sobre la entrada de buques de la armada marroquí en aguas españolas. Sí ha afeado, en cambio, las declaraciones del primer ministro checo, Andrej Babis, que acusó a Sánchez de facilitar que la población «esté siendo sustituida» con la llegada de migrantes. «Es el mismo discurso que tiene Vox en España», ha replicado el presidente.
El jefe del Ejecutivo también se ha referido a la crisis energética y a la negociación del nuevo presupuesto comunitario. Sobre la primera, ha señalado que la culpable es la «guerra ilegal» en Oriente Medio, en un mensaje dirigido a Donald Trump. En cuanto a las nuevas cuentas europeas, ha reconocido que el acuerdo es complejo porque hay dos bandos: los que quieren recortes y los que, como España, buscan «ambición» para afrontar los desafíos de Europa. «Lo que necesita la UE es seguir avanzando», ha sentenciado.
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