Vivas cuestiona que Marruecos organice el Mundial de 2030 mientras desatiende a sus menores
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha vinculado la organización del Mundial de fútbol de 2030 por parte de Marruecos con la falta de atención a los menores marroquíes que han llegado a la ciudad, y ha criticado la gestión del Gobierno central y la pasividad de Rabat.
Por Iván Serrano
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha puesto en cuestión la coherencia de Marruecos como socio internacional al relacionar su papel como coorganizador del Mundial de fútbol de 2030 con la desatención que, a su juicio, muestra hacia sus propios menores. En declaraciones realizadas el pasado verano y reiteradas semanas después, Vivas ha sostenido que la capacidad de Rabat para participar en proyectos de alcance global debería corresponderse con la protección de sus ciudadanos.
«Si Marruecos es un país válido para suscribir convenios en materia comercial, si es un país válido para organizar conjuntamente un Mundial de fútbol, también tendrá que ser un país válido para atender a sus menores», afirmó el presidente ceutí durante una comparecencia junto al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. La reflexión la volvió a plantear en septiembre en el programa El Hormiguero, donde fue más allá: «Es imposible que nos haga lo que nos ha hecho y al mismo tiempo vayamos a organizar un Mundial».
La llegada masiva de migrantes, y en particular de menores no acompañados, desde Marruecos a Ceuta el pasado verano ha marcado la agenda política de la ciudad autónoma. Vivas ha denunciado en repetidas ocasiones que los dispositivos de acogida y los servicios públicos ceutíes se han visto sometidos a una presión excepcional, hasta el punto de describir la situación como «una olla a presión que en cualquier momento puede estallar». Para el presidente de Ceuta, la primera solución pasa por el retorno de los menores a su país cuando existan garantías, priorizando la reunificación familiar o, en su defecto, la acogida por los servicios sociales marroquíes.
En paralelo, el Gobierno central planteó el traslado de alrededor de 500 menores a la Península, una medida que generó discrepancias con el Partido Popular. Mientras Feijóo defendía priorizar el regreso a los países de origen con garantías, Vivas insistía en que la ciudad no podía afrontar sola aquella emergencia. El presidente ceutí también ha reclamado una mayor implicación de la Unión Europea, con la participación de Frontex y de los organismos de asilo, para que España no dependa exclusivamente de la cooperación marroquí en la gestión de sus fronteras.
Las críticas de Vivas no se han limitado a Marruecos. En su intervención televisiva de septiembre reprochó al Ejecutivo de Pedro Sánchez su respuesta ante la crisis, que resumió con tres términos: «Irresponsabilidad», «indolencia» y «un manifiesto intento de no molestar a Marruecos». Según sostuvo, las advertencias previas a la llegada de los migrantes no recibieron la atención necesaria y la reacción posterior tampoco estuvo a la altura de la gravedad de lo sucedido. También cuestionó las explicaciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y calificó de decepcionante la actuación del presidente del Gobierno.
El debate sobre el Mundial, para Vivas, trasciende lo deportivo y afecta directamente a la vida cotidiana de Ceuta. Marruecos mantiene su papel como coorganizador de la cita de 2030 junto a España y Portugal, pero el presidente ceutí utiliza ese compromiso internacional para exigir una implicación concreta en la atención de los menores y en el control de la frontera. «A Marruecos hay que ponerle las cosas claras», ha insistido, reclamando firmeza en la relación bilateral y que la gestión fronteriza no quede al margen de las decisiones españolas y europeas.
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