El arzobispo de Oviedo asegura que los migrantes «han tomado» Ceuta y pide una respuesta del Estado
Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, ha vuelto a referirse a la crisis migratoria de Ceuta durante la fiesta de La Santina en Covadonga, donde afirmó que los migrantes «han tomado una ciudad» y que la situación «compromete nuestra soberanía».
Por Marcos Esteban
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha vuelto a pronunciarse sobre la crisis migratoria que afecta a Ceuta y ha asegurado que los migrantes «han tomado una ciudad». Lo hizo este martes durante la homilía de la fiesta de La Santina, celebrada en el santuario de Covadonga, en un discurso en el que reclamó al Estado una respuesta clara ante lo que calificó como «una auténtica avalancha».
En su intervención, el prelado asturiano sostuvo que la presión migratoria en la ciudad autónoma no es un fenómeno menor y advirtió de que la situación «compromete nuestra soberanía». Sanz Montes, que ya se había manifestado en términos similares en ocasiones anteriores, insistió en que las autoridades deben distinguir entre quienes buscan una vida mejor y aquellos que, según sus palabras, llegan «con intenciones perversas».
«No son simplemente moros en la costa», afirmó el arzobispo, en una expresión que ha generado reacciones encontradas. Con ella, el religioso quiso subrayar que, a su juicio, no todos los migrantes que intentan cruzar la frontera responden al mismo perfil y que una parte de ellos podría representar una amenaza para la seguridad del país. Sus declaraciones han reabierto el debate sobre el discurso de la Iglesia católica ante el fenómeno migratorio.
La homilía de Covadonga se ha convertido en los últimos años en un altavoz mediático para Sanz Montes, que suele aprovechar la celebración para abordar asuntos de actualidad política y social. En esta ocasión, la crisis de Ceuta ha centrado buena parte de su mensaje, en un momento en que la presión migratoria sobre las fronteras españolas sigue siendo uno de los asuntos más delicados de la agenda pública.
Las palabras del arzobispo llegan después de que en semanas anteriores se registraran nuevos intentos de entrada masiva en la ciudad autónoma, lo que ha llevado a varios dirigentes políticos y eclesiásticos a posicionarse. Mientras algunos sectores reclaman una política migratoria más firme, organizaciones sociales y parte de la propia Iglesia defienden un enfoque humanitario que priorice la acogida y la integración.
Sanz Montes, no obstante, ha querido matizar que su llamamiento no va dirigido contra la inmigración en general, sino contra aquellos que, en su opinión, aprovechan la situación para cometer delitos o desestabilizar el territorio. En ese sentido, pidió a las administraciones que actúen con «realismo» y que no cedan ante lo que considera una presión organizada sobre las fronteras españolas.
La repercusión de sus declaraciones ha sido inmediata y ha trascendido el ámbito religioso. Varias voces políticas han salido al paso de sus afirmaciones, unas para respaldar su diagnóstico y otras para criticar lo que consideran una estigmatización de las personas migrantes. El debate, en cualquier caso, sigue abierto y la figura de Sanz Montes vuelve a situarse en el centro de la controversia pública.
