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Evolut

15 de octubre de 2026

Sociedad 5 min

Audios revelan a militares en Ceuta riéndose de palizas a migrantes

Una conversación grabada durante una vigilancia en Ceuta recoge a al menos tres militares españoles describiendo entre risas agresiones a migrantes, incluyendo engaños para golpearlos y el uso de guantes para causar más daño.

Una conversación entre al menos tres militares españoles en servicio en Ceuta, grabada durante uno de sus turnos de vigilancia, recoge cómo estos presumen entre risas de las palizas y tratos vejatorios que habrían cometido contra migrantes llegados a la ciudad autónoma. Los audios, a los que ha tenido acceso, fueron registrados la noche del 21 al 22 de septiembre, cuando el grupo se encontraba en un punto fijo de la carretera que colinda con el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), próximo a uno de los bosques de la ciudad.

En las grabaciones, los soldados describen con detalle agresiones aparentemente injustificadas contra personas que, según sus propias palabras, no suponían una amenaza para la patrulla. Uno de ellos relata cómo engañaron a dos migrantes marroquíes para que se colocaran detrás de su vehículo oficial: «A los dos que hemos llevado detrás del vehículo le hemos dicho: ¿tenéis carta? ¿necesitáis tarjeta?», comenta, mientras otro ríe a carcajadas. Según su relato, la supuesta oferta de ayuda era en realidad una trampa para llevar a las víctimas hasta el lugar donde se encontraba el coche y golpearlas allí. «El man no se ha dado cuenta, porque le hemos dicho ‘póngase detrás del vehículo’ y se ha puesto así…», añade uno de los uniformados, cuyo relato completa otro compañero: «Y se la he dado sin que se la espere. Porque lo he mirado a él… Y ¡pam!».

Los militares también comentan las sensaciones que les provocan estas agresiones. «Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el ‘plas’», dice uno de ellos, imitando el sonido de un tortazo. Sus compañeros rompen a reír: «Sin guantes suena; con guantes, duele», matiza otro, mientras las risas continúan. «Con guantes suena también», apunta un tercero antes de que otra voz remate entre el jolgorio: «Hay que ser buenas personas; hay que usar guantes».

En otro extracto, uno de los uniformados narra otra supuesta agresión en la que describe las dificultades para acercarse a la persona a la que pretendía abofetear. «Me acerqué. Y, digo, está lejos. Voy a intentar pegarle un guantazo y se va a ir para atrás. Y, digo, ¿qué hago para acercarme?», explica. Tras unos segundos en que el sonido ambiente impide comprender sus palabras, concluye entre risas que logró su objetivo: «Y le digo, ¡toma! Y, voy, y le digo ¡toma!». Otros dos militares intervienen para añadir que «las lágrimas se le saltaron» al agredido tras el «guantazo». «Las lágrimas se le han saltado y le digo. Eh, ¿ahora estás llorando?», comenta uno con ironía. «Es que parece que se las buscan, parece que les gusta cobrar», apunta un tercero.

Estos audios se suman a las denuncias que decenas de migrantes llevan meses presentando por palizas y tratos vejatorios por parte de patrullas de militares en Ceuta. Primero llegaron sus testimonios, acompañados de fotos e informes médicos. Después, varios vídeos publicados y verificados confirmaron parte de la violencia descrita. Más tarde se presentaron las primeras denuncias en comisaría y el informe de Amnistía Internacional que hablaba de «torturas» por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas fue enviado al juzgado. Ahora, las grabaciones aportan la confirmación directa de algunos de esos relatos por parte de los propios militares implicados.

La conversación se produjo alrededor de la medianoche, cuando el batallón permaneció posicionado durante al menos 50 minutos en un punto sin apenas movimiento. Los soldados se relajaron y comenzaron a describir algunas de las actuaciones que realizan en el marco de la crisis migratoria en la ciudad autónoma. En general, el tono de los militares traslada una normalización de estas prácticas, aunque los efectivos reconocen evitar «escuchar» o hablar con los agredidos porque, dicen, les puede llegar a «dar pena». Las grabaciones recogen también posibles técnicas de engaño para atrapar a personas marroquíes antes de golpearlas y «pruebas» realizadas a los migrantes que podrían ser constitutivas de un delito de torturas.

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Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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