El profesorado madrileño sostiene la huelga indefinida con turnos y cajas de resistencia
Los docentes de la Comunidad de Madrid afrontan un paro indefinido que les cuesta unos cien euros al día. Para mantener la presión, algunos centros organizan turnos y crean cajas de resistencia que alivian las pérdidas salariales.
Por Elena Lozano
La huelga educativa indefinida en la Comunidad de Madrid se enfrenta a un desafío económico para el profesorado: cada jornada de paro supone una pérdida de alrededor de cien euros, una cantidad que varía según la etapa educativa, la experiencia y las circunstancias personales de cada docente. A pesar de ello, los convocantes aseguran que el seguimiento está siendo masivo en estos primeros días y confían en mantener la presión el mayor tiempo posible.
Para sobrellevar el desgaste, algunos institutos han implantado sistemas de turnos que permiten distribuir los días de huelga entre el profesorado. De este modo, nadie tiene que ausentarse todos los días y asumir todo el coste, al tiempo que se garantiza un porcentaje de participación similar en cada jornada. «Hemos hecho un cuadrante donde se ha repartido la gente según la huelga para que todos los días haya el mismo porcentaje de gente haciendo huelga», explica una docente durante una concentración frente a la Consejería de Educación. Esta planificación, añade, «permite distribuir el esfuerzo entre el profesorado y garantizar unos servicios mínimos».
El objetivo de los convocantes, el colectivo Menos Lectivas, es que la ausencia de docentes se note cada día en los centros. Rosa Rocha, directora del IES Guadarrama y presidenta de Adimad, la asociación de directivos de centros públicos de Secundaria de Madrid, señala que en su centro el seguimiento ronda el 20%, uno de los más bajos, aunque la media en los institutos fue del 40% en los primeros días. «Si mantienen un 20% de seguimiento será un éxito», sostiene Rocha, quien ilustra que, con cinco grupos por curso, eso significa tener «cuatro o cinco clases simultáneamente sin profesor durante todo el día». Un problema organizativo que debe resolver ella misma como parte de los servicios mínimos obligatorios impuestos por la Comunidad de Madrid, junto al jefe de Estudios y un docente por cada 90 estudiantes en la ESO.
La experiencia de las compañeras de Educación Infantil, en huelga indefinida desde el pasado mes de abril en el marco de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), está sirviendo de referencia. Ellas han demostrado que es posible sostener un paro prolongado con apoyos como las cajas de resistencia, los mercadillos solidarios, la venta de merchandising y el respaldo familiar. En algunos centros, estas iniciativas se están instaurando para aliviar las pérdidas salariales de los huelguistas.
La CGT, con amplia experiencia en conflictos laborales, alimenta su caja de resistencia con aportaciones individuales y de otros sindicatos de la confederación. Según explica Valentín Rafael, profesor y afiliado, los fondos se destinan a los compañeros con criterios de precariedad: «Tienen preferencia los compañeros precarios, los interinos, la gente que hace medias jornadas o personas con situaciones concretas que se puedan detectar». Menos Lectivas también ha creado su propia caja, aunque reconocen que gestionarla es «complicadísimo»; su finalidad principal es sostener las protestas y sufragar el material necesario para las acciones.
Mientras tanto, la huelga se libra en los centros pero también en la calle. Desde Menos Lectivas explican que irán decidiendo cada semana qué días consideran estratégicos, especialmente aquellos en los que se convocan acciones por la mañana, para concentrar una mayor participación. En otros centros, como el de Valentín Rafael, no hay pacto posible: la huelga es indefinida y cada docente decide si secunda el paro todos los días. «Quedó claro desde el principio que la huelga era indefinida, así que tiramos para delante. Sabemos que hay gente que se sumará algún día y otros no, pero como norma nosotros seguimos diciendo que es indefinida. Si las maestras de infantil que cobran mil euros lo pueden hacer, nosotros también», concluye.
3
