El Súper Niño podría alterar el clima mundial hasta 2027 con efectos en España
La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño alcance su máximo hacia diciembre de 2026 y que sus efectos se prolonguen durante 2027. En España, la influencia es indirecta y la AEMET apunta a temperaturas medias superiores a lo normal en el próximo trimestre.
Por Elena Lozano
El fenómeno de El Niño se está intensificando y podría convertirse en uno de los episodios más potentes registrados, con consecuencias sobre las temperaturas y las precipitaciones a escala mundial. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que alcance su máximo en torno a diciembre de 2026, aunque sus efectos podrían prolongarse durante 2027. La gran incógnita es cómo afectará a cada región y qué repercusiones tendrá en España.
El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental experimentan un calentamiento anómalo que altera la circulación atmosférica. Estos cambios repercuten en los patrones de lluvia y temperatura de numerosas regiones. Aunque el fenómeno se origina en el océano Pacífico, sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros, con consecuencias muy distintas según el territorio.
En su investigación, la OMM señaló que las temperaturas de la superficie del Pacífico podrían alcanzar valores récord durante el trimestre de octubre a diciembre, y prevé que el calentamiento llegue a su máximo hacia finales de año. El organismo meteorológico estadounidense NOAA también considera probable que El Niño mantenga una intensidad fuerte o muy fuerte durante los primeros meses de 2027.
Los efectos no serán iguales en todo el mundo. En algunas regiones, El Niño puede favorecer periodos de sequía, escasez de agua y mayor riesgo de incendios, mientras que en otras puede aumentar la probabilidad de lluvias intensas e inundaciones. También puede contribuir a temperaturas superiores a las habituales en amplias zonas del planeta, aunque el impacto concreto dependerá de otros factores climáticos.
La secretaria general de la OMM advirtió el 21 de octubre de que el episodio podría ser excepcionalmente intenso y de que sus efectos se prolongarían más allá de su punto máximo. Sin embargo, los pronósticos estacionales no permiten asegurar que vaya a producirse un fenómeno extremo en una fecha o localidad concreta, por lo que los expertos insisten en seguir las actualizaciones meteorológicas regionales.
España no está al margen de la influencia de El Niño, pero sus consecuencias son menos directas y más difíciles de anticipar que en otras partes del mundo. El fenómeno no llega físicamente a nuestro país, ya que puede modificar patrones atmosféricos globales que, junto con las condiciones del Atlántico y el Mediterráneo, influyen en el tiempo europeo.
La predicción estacional de la AEMET para octubre, noviembre y diciembre de 2026 apunta a una probabilidad muy alta de temperaturas medias superiores a lo normal en España. También contempla una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de la media en el noroeste y el centro peninsular y en Extremadura. Estas previsiones no pueden atribuirse exclusivamente a El Niño ni permiten asegurar cómo será todo el invierno.
Aunque el máximo de sus consecuencias se espera hacia finales de 2026, el sistema climático no vuelve de inmediato a la normalidad. La OMM prevé que la influencia de El Niño continúe durante los primeros meses de 2027, por lo que será necesario vigilar la evolución de las temperaturas oceánicas y las previsiones regionales.
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