La justicia permite a Francesc Augé recibir la eutanasia tras dos años de bloqueo de su padre
El juzgado contencioso-administrativo de Barcelona archiva la causa que impedía aplicar la eutanasia a Francesc Augé, de 56 años, después de que su padre haya retirado su oposición. La Generalitat había autorizado la muerte asistida en agosto de 2024.
Por Elena Lozano
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 de Barcelona ha archivado la causa que mantenía paralizada desde hacía más de dos años la eutanasia de Francesc Augé, de 56 años. El magistrado ha cerrado el procedimiento después de que el padre del afectado, de 96 años, haya recapacitado y haya retirado formalmente su oposición. Solo un recurso presentado en el plazo de cinco días podría impedir la aplicación de la muerte asistida, pero todos los implicados están de acuerdo con el archivo, por lo que Augé podrá acceder finalmente a una muerte digna.
Augé había recibido el aval de la Comissió de Garantia i Avaluació de la Generalitat en agosto de 2024. El hombre sufre secuelas graves tras haber padecido cuatro ictus y dos infartos, que le han dejado problemas para moverse con normalidad y una afasia que le impide seguir una conversación o comunicarse como lo hacía antes. A pesar del dictamen favorable del órgano autonómico, su padre se opuso judicialmente a la aplicación de la eutanasia, lo que mantuvo el caso bloqueado durante más de dos años.
La situación dio un giro a mediados del pasado mes de septiembre, cuando Francesc Augé intentó suicidarse y tuvo que ser ingresado primero en un centro hospitalario y después en un centro psiquiátrico religioso, del que recibió el alta 48 horas más tarde. Ese episodio provocó un cambio de postura en su familia, que decidió dejar de oponerse a su voluntad tras mantener varias conversaciones con él y comprobar su sufrimiento. El pasado 1 de octubre, el abogado de su padre presentó un escrito ante el juzgado comunicando el desistimiento formal de la familia.
El caso de Augé ha discurrido en paralelo en los juzgados catalanes al de Noelia, una joven afectada por paraplejia cuyo padre también logró paralizar in extremis su muerte asistida, aunque finalmente la justicia autorizó que se le aplicara la eutanasia. A raíz de ese caso, el Tribunal Supremo reconoció por unanimidad el pasado mes de mayo que una persona está legitimada para recurrir ante la Justicia la concesión de la eutanasia de un tercero si tiene una «vinculación particularmente estrecha» con el solicitante de la muerte asistida. De esta manera, el alto tribunal avalaba que el padre de Augé, mayor de edad y con plenas capacidades, impugnase la muerte asistida que se le concedió a su hijo.
Sin embargo, el Supremo pidió también un cambio legislativo que recorte los plazos de los procedimientos judiciales sobre la eutanasia para agilizar estos recursos y evitar que el retraso en estos procedimientos suponga un factor añadido de sufrimiento a la persona solicitante, como ha ocurrido en el caso de Augé, cuya eutanasia ha estado paralizada durante dos años. El archivo de la causa en Barcelona supone, por tanto, el final de un largo bloqueo judicial y abre la puerta a que la muerte asistida pueda aplicarse en los próximos días.
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