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Evolut

18 de octubre de 2026

Sociedad 5 min

Las lluvias torrenciales se intensifican por el calentamiento del mar y la atmósfera

Los meteorólogos advierten de que el aumento de la temperatura del Mediterráneo y de la atmósfera aporta más energía y humedad a las tormentas, lo que provoca precipitaciones más intensas y frecuentes en España.

Las lluvias torrenciales son cada vez más intensas en España debido al calentamiento del mar y de la atmósfera, un fenómeno que los expertos resumen con una idea clara: «estamos en una atmósfera con más energía». Así lo explica Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), quien señala que este aumento de energía permite que las tormentas descarguen mayor cantidad de agua en menos tiempo.

Los ejemplos recientes ilustran esta tendencia. La riada registrada en Madrigueras (Albacete), la mayor en los últimos 50 años, se cobró la vida de una vecina centenaria y dejó cuantiosos daños materiales. A ello se suma el episodio calificado como «minihuracán» en Cataluña, que los meteorólogos creen que pudo ser el inicio de la primera ciclogénesis tropical de la historia en el Mediterráneo, con registros de casi 300 litros por metro cuadrado en algunos puntos.

Del Campo detalla el mecanismo físico que hay detrás de este fenómeno. «Tanto la atmósfera como los océanos están experimentando un calentamiento que, además, en los últimos años se está acelerando», afirma. Sobre los océanos más calientes hay una mayor evaporación de agua, y al haber más evaporación hay mayor disponibilidad de agua en la atmósfera para cuando se den condiciones favorables para que llueva, como un frente frío, una vaguada o una DANA.

En esas situaciones, el mar más caliente aporta más energía e inestabilidad atmosférica, y aumenta el contraste entre la temperatura de la superficie del mar y la de las capas altas de la atmósfera. Esto hace que las nubes de tormenta sean más potentes, de mayor tamaño y más energéticas, capaces de generar lluvias más torrenciales y fenómenos adversos asociados, como granizo, vientos muy fuertes o tornados. A ello se añade que una atmósfera más caliente puede contener más vapor de agua, de modo que el sistema se alimenta por dos vías: el mar evapora más y la atmósfera retiene más humedad.

La meteoróloga de Mar Gómez coincide en el diagnóstico y añade matices. «Las lluvias torrenciales no son un fenómeno nuevo en España, aunque sí lo está siendo su intensidad y frecuencia», señala. La vertiente mediterránea siempre ha estado expuesta a episodios de precipitaciones muy intensas, pero lo que está cambiando es el contexto climático en el que se producen. Una atmósfera más cálida tiene capacidad para contener aproximadamente un 7% más de vapor de agua por cada grado de calentamiento, siguiendo la relación de Clausius-Clapeyron. Esto no implica que vaya a llover un 7% más en todas partes, pero sí que, cuando se dan las condiciones adecuadas, las tormentas disponen de más humedad y pueden producir precipitaciones más intensas.

Gómez advierte de que el riesgo no depende únicamente de cuánto llueve, sino también de dónde y cómo lo hace. «La urbanización, la impermeabilización del suelo y la ocupación de zonas inundables pueden convertir una tormenta intensa en una emergencia de enormes consecuencias», subraya.

En la misma línea, Carlos Calvo-Sancho, meteorólogo del CIDE-CSIC, explica que lo que favorece la mayor intensidad de las tormentas es fundamentalmente una mayor energía en la atmósfera, procedente tanto de la temperatura del Mediterráneo como de una mayor temperatura del aire, que permite contener más humedad. Este investigador posdoctoral del Climatoc-Lab señala que hacen falta distintos estudios para confirmar que se ha alcanzado un punto de no retorno en cuanto a las lluvias torrenciales, aunque lo que sí está comprobado es que desde 2022 las olas de calor son cada vez más intensas y persistentes, lo que a su vez provoca que el Mediterráneo se caliente más.

Los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) respaldan este contexto. Septiembre de 2026 fue el segundo septiembre más cálido jamás registrado a nivel mundial, solo por detrás del de 2023. La temperatura media global del aire en superficie fue de 16,27 °C, 1,63 °C por encima del nivel preindustrial. Además, la temperatura media de la superficie del mar fue de 21,05 °C, la más alta jamás registrada para un mes de septiembre, superando el récord anterior de 20,92 °C establecido en 2023.

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Iván Serrano

Autor

Corresponsal internacional

Iván Serrano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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