Los jesuitas expulsan al sacerdote Francesc Peris por abusos sexuales a menores
La Compañía de Jesús ha expulsado al sacerdote Francesc Peris tras concluir que abusó de menores entre los años 70 y 2005 en un centro educativo de Barcelona y en Bolivia.
Por Marcos Esteban
La Compañía de Jesús ha expulsado al sacerdote Francesc Peris después de concluir que cometió abusos sexuales a menores durante un periodo que abarca desde la década de 1970 hasta 2005. Los hechos se produjeron en un centro educativo de Barcelona y en Bolivia, según ha confirmado la propia orden religiosa.
La decisión supone la separación definitiva del sacerdote de la Compañía de Jesús, una medida que la orden aplica en los casos más graves una vez agotadas las vías internas de investigación. La expulsión implica que Peris deja de pertenecer a la congregación y pierde su condición de jesuita, aunque no afecta directamente a su estatus clerical, que depende de la Santa Sede.
Los abusos se extendieron durante más de tres décadas y tuvieron lugar en dos países. El centro educativo en Barcelona forma parte de la red de colegios vinculados a la Compañía de Jesús, mientras que Bolivia fue el otro escenario de los hechos, lo que añade una dimensión internacional al caso. La orden no ha precisado por el momento el número exacto de víctimas ni las edades que tenían cuando se produjeron los abusos.
La expulsión de un sacerdote por abusos sexuales a menores es un procedimiento poco frecuente dentro de la Iglesia católica. La Compañía de Jesús ha sido una de las órdenes que ha impulsado protocolos internos para investigar denuncias de este tipo, aunque las víctimas y asociaciones de afectados han criticado en numerosas ocasiones la lentitud y la falta de transparencia de estos procesos.
El caso de Francesc Peris se suma a otros episodios de abusos que han sacudido a la Iglesia española en los últimos años. La Conferencia Episcopal Española puso en marcha en 2022 una auditoría independiente para esclarecer los abusos cometidos en el seno de la institución, cuyas conclusiones han sido cuestionadas por algunas víctimas por considerarlas incompletas.
La Compañía de Jesús no ha detallado si la expulsión se produce después de una investigación interna o si ha sido comunicada a las autoridades judiciales. Tampoco ha especificado si los hechos ocurridos en Bolivia fueron puestos en conocimiento de la justicia de ese país. La orden se ha limitado a confirmar la expulsión y el marco temporal y geográfico de los abusos.
La decisión de expulsar a Peris llega en un contexto de creciente presión social y mediática sobre la Iglesia católica para que rinda cuentas por los abusos sexuales a menores. En España, varias diócesis y congregaciones han anunciado en los últimos años la apertura de investigaciones y la adopción de medidas contra sacerdotes acusados, aunque los casos siguen aflorando con cuentagotas.
La expulsión de un jesuita por abusos a menores es una medida reservada a los casos más graves. La Compañía de Jesús ha subrayado en otras ocasiones su compromiso con la protección de los menores y con la reparación a las víctimas, aunque las asociaciones de afectados reclaman que estas decisiones se adopten con mayor celeridad y que se hagan públicos todos los detalles de los casos.
Francesc Peris deja así de formar parte de la orden fundada por Ignacio de Loyola, que cuenta con presencia en todo el mundo y gestiona numerosos centros educativos y obras sociales. La expulsión no implica necesariamente la pérdida del ministerio sacerdotal, una competencia que corresponde a la Santa Sede, que podría abrir un proceso canónico paralelo.
El caso permanece abierto en el plano informativo, a la espera de que la Compañía de Jesús o las autoridades eclesiásticas amplíen los detalles sobre las víctimas, las circunstancias exactas de los abusos y las posibles consecuencias judiciales. Las asociaciones de víctimas han reclamado en repetidas ocasiones que estos procesos no queden en el ámbito interno de la Iglesia y que se garantice el derecho a la reparación.
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