Arturo Pérez-Reverte confiesa que ve el final de Occidente como un espectáculo interesante
El escritor, que acaba de cumplir 74 años, afirma que la edad le ha hecho perder certezas y que observa con interés la transformación de Europa y de la civilización occidental.
Por Marcos Esteban
Arturo Pérez-Reverte acaba de cumplir 74 años y asegura que la edad le ha cambiado algo fundamental: su manera de mirar el mundo. El escritor reconoce que en su juventud tenía muchas certezas y que ahora convive con bastantes más dudas. Desde esa perspectiva observa con especial interés la transformación de Europa y de la civilización occidental, hasta el punto de describir como un «espectáculo muy interesante» la posibilidad de presenciar su final.
La declaración resulta provocadora, pero encaja con la mirada crítica que el autor lleva años proyectando sobre Occidente. Según sus palabras, una de las cosas que ha aprendido al hacerse mayor es precisamente a desconfiar de las certezas absolutas. Cuando era joven estaba convencido de muchas cosas; ahora, afirma, tiene «muy pocas certezas y muchísimas incertidumbres». Esa evolución personal ayuda a entender el tono de sus palabras sobre Europa, porque no habla solo desde una posición política, sino desde la experiencia acumulada de alguien que ha pasado décadas observando conflictos y transformaciones sociales.
Esa experiencia incluye su trabajo como reportero de guerra durante más de dos décadas. Antes de convertirse en uno de los escritores españoles más conocidos, Pérez-Reverte cubrió numerosos conflictos internacionales y conoció de cerca sociedades sometidas a guerras, crisis políticas y cambios profundos. Aquella etapa ha marcado su forma de observar la realidad, una huella que después también ha aparecido en su literatura y en sus artículos.
Cuando habla del futuro europeo, el escritor adopta una posición especialmente pesimista. Su reflexión sobre el «final de Occidente» no fija una fecha concreta ni constituye una predicción sobre la desaparición de Europa; es una interpretación personal sobre el cambio de una civilización y de los valores que la han caracterizado. En sus declaraciones relaciona esa transformación con la desaparición progresiva del mundo que conocieron sus padres y sus abuelos.
La expresión ha tenido repercusión precisamente por su contundencia. Hablar del «final de Occidente» convierte una reflexión sobre cambios sociales, culturales y demográficos en una imagen mucho más poderosa. Pérez-Reverte aborda el proceso desde una perspectiva histórica: las sociedades cambian, los valores se transforman y ninguna civilización permanece igual para siempre. Su conclusión es que quienes viven una época de transición tienen el privilegio de ver cómo termina un mundo y empieza otro.
La reflexión llega en un momento de intensa actividad profesional. El autor tiene prevista para el 20 de octubre de 2026 la llegada de «La hipótesis más peligrosa», su próxima novela. En apenas un año habrá publicado tres novedades literarias, entre ellas «Misión París», una nueva entrega de las aventuras del capitán Alatriste, y «Enviado especial».
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