El Planetario de Madrid cumple 40 años con más de 7 millones de visitantes
El centro municipal, situado en el parque Enrique Tierno Galván y con una cúpula de 18 metros de diámetro, celebra cuatro décadas de divulgación astronómica y se ha reinventado como planetario digital.
Por Marcos Esteban
El Planetario de Madrid cumple 40 años de vida y acumula más de 7 millones de visitantes desde su apertura. Su cúpula de 18 metros de diámetro lo ha convertido en uno de los enclaves más reconocibles de la capital, situado en el parque que homenajea a Enrique Tierno Galván, el impulsor de este Museo Municipal.
Raro es el colegio de la Comunidad de Madrid que no ha pasado por alguna de sus salas. Sus exposiciones, talleres y conferencias acercan el espacio y la astronomía a escolares y público general, pero la actividad que más se distingue son las películas que se proyectan a diario en su cúpula, tanto de producción propia como adquiridas a otros planetarios.
Según relata Telmo Fernández, director del Planetario, la idea partió del propio Tierno Galván, que había viajado a la Alemania oriental, donde se fabricaban este tipo de instalaciones. De los proyectos que surgieron, el que salió adelante dotó de infraestructura cultural a la zona sur de la ciudad. El centro fue inaugurado el 29 de septiembre de 1986 y su construcción corrió a cargo del arquitecto Salvador Pérez Arroyo. Desde entonces, su objetivo ha sido divulgar cualquier aspecto relacionado con la astronomía.
El espacio depende de la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos del área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento y forma parte de sus Museos Municipales. Su gran transformación llegó entre 2016 y 2017, cuando se renovaron a nivel tecnológico varias de sus instalaciones. Hoy, 250 butacas dispuestas de forma concéntrica y con una inclinación medida al milímetro rodean la sala bajo la cúpula, que utiliza un sistema de proyección inmersivo fulldome sobre una pantalla semicircular.
En sus inicios, el Planetario contaba con un proyector de estrellas complementado con efectos especiales logrados mediante proyecciones de diapositivas. Ese modelo ha dado paso a un planetario digital, porque toda imagen se construye hoy de forma digital. Este cambio ha favorecido una homogeneización internacional que permite proyectar las mismas películas en distintos planetarios sin las dificultades de antes.
El centro se ha caracterizado por autoproducir casi todo lo que se proyecta. Cuando todavía no era digital, producía todas sus películas y en muchos casos las exportaba a otros planetarios. En la actualidad, en torno a la mitad de las proyecciones son autoproducidas, mientras que el resto depende de licencias adquiridas. El elevado coste de las películas limita el ritmo: solo se pueden realizar una o dos por temporada, y permanecen bastante tiempo en cartelera para que el amplio público madrileño pueda verlas.
La cartelera actual combina títulos infantiles, como ‘Polaris’, ‘El cielo de Cloe’ y ‘Dinki Donki: odisea en la Luna’, con propuestas para todos los públicos como ‘Postales de otros mundos’, ‘Trío de eclipses’ y ‘Biosfera oscura’. Las proyecciones suelen durar unos 30 minutos y la entrada cuesta 1,65 euros para jóvenes de hasta 14 años y mayores de 65, y 3,60 euros para el resto. Durante el curso escolar, las mañanas de los días lectivos se reservan para las visitas de colegios, mientras que las tardes, festivos y fines de semana se dirigen al público general.
Para celebrar las cuatro décadas, el centro ha inaugurado la muestra ‘40 años desvelando el cosmos’, que repasa algunos de los principales hitos científicos vinculados a la astronomía. Además, el recinto acoge cursos y talleres de astronomía, presentaciones de libros científicos, observación guiada con telescopios e incluso conciertos.
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