José Luis García Sánchez, director de «Las truchas», reflexiona sobre el cine español y su generación
El director salmantino, fallecido a los 85 años, recordó en una entrevista las dificultades de su generación para dirigir y la dependencia actual del cine respecto a las televisiones.
Por Elena Lozano
El cine español despidió esta semana a José Luis García Sánchez, director de Las truchas y guionista de Belle Époque, fallecido a los 85 años. Padre del cineasta Víctor García León, el salmantino fue uno de los nombres más reconocibles de la industria, además de un creador capaz de dejar reflexiones incisivas sobre su oficio y su tiempo.
Su trayectoria incluye dos premios Goya al mejor guion, por Belle Époque (1992) y Tirano Banderas (1993). Su mayor reconocimiento internacional llegó en la Berlinale, donde Las truchas (1978) obtuvo el Oso de Oro a la mejor película, compartido con Las palabras de Max y el cortometraje Ascensor, las tres producciones españolas. Su última película como director fue Los muertos no se tocan, nene (2011), adaptación de una novela de su amigo Rafael Azcona.
Tras aquel trabajo, García Sánchez no se apartó del todo de la industria. Participó en el Proyecto Memoria Colectiva del Cine Español y ejerció la docencia y el asesoramiento a los guiones de su hijo. En sus últimas apariciones públicas habló de la muerte y de cómo su generación, según su visión, tuvo que renunciar a numerosas libertades y llegó tarde a ejercerlas. En el documental La memoria del cine, Fernando Méndez-Leite le preguntó si pensaba en la muerte. Su respuesta fue: «Yo no, pero ella sí piensa en mí». Con esa misma ironía, el director solía manejar temas trascendentales, cargados de nostalgia y directamente vinculados a su propia trayectoria.
Una década antes, en una entrevista con El País incluida en un reportaje titulado «El agitador imparable», de Diego Galán, el director ya había expuesto su diagnóstico sobre el cine de su época frente al actual. «Ahora o haces cine con las televisiones o no hay cine, y estas no quieren directores, sino que las películas las dirija alguien que no opine, que no joda la marrana», afirmó. Y añadió: «No nos necesitan, ¿no has visto que los mayores no hacemos ninguna película? Somos una generación jodida porque no nos dejaban hacer lo que queríamos, y cuando por fin podemos hacerlo, ya está pasado de fecha».
Sus palabras dibujan una tensión que atraviesa la producción audiovisual española: la dependencia de las televisiones como financiadoras y la dificultad de los cineastas veteranos para encontrar espacio. Según su relato, la generación que lo precedió y la suya quedaron entre dos etapas, una marcada por la censura y otra en la que, cuando llegó la libertad, ya no había lugar para sus autores de más edad.
Su obra sigue disponible en plataformas como FlixOlé y Movistar Plus (Ficción total), donde pueden verse títulos como Las truchas, Divinas palabras, La noche más larga y Pasodoble. Estos trabajos permiten revisar una filmografía que combina el cine de autor con la adaptación literaria, y que sigue siendo referencia para quienes estudian la historia reciente del cine español.
6
