Saltar al contenido
Evolut

31 de agosto de 2026

Cultura 5 min

«Tadeo Jones» y los peajes de la animación comercial en España: «Si fuera 100% español no habría tenido tanto éxito»

La cuarta entrega de la saga de Enrique Gato llega a los cines en un momento de esplendor industrial. El cineasta repasa la historia de la animación 3D española, desde «Planet 51» hasta la cooperación internacional con estudios como Paramount o Skydance.

La saga de «Tadeo Jones» alcanza su cuarta entrega, «Tadeo Jones y la lámpara maravillosa», en un aparente momento de esplendor industrial que conviene estudiar en profundidad. Su creador, Enrique Gato, lo tiene claro: el éxito de estas películas no habría sido posible sin la cooperación internacional. «Ha sido algo básico en todos mis proyectos», admite el cineasta madrileño, que recuerda que las películas del explorador han llegado desde 2012 en colaboración con Paramount, garantizando así tanto un presupuesto holgado como su posterior expansión por todo el mundo.

La historia de la animación comercial española arranca mucho antes. Cuando la Academia de Hollywood acuñó la categoría de Oscar a Mejor película de animación, empujada por el fenómeno «Shrek», la Academia de Cine española ya le sacaba una década de ventaja: el primer Goya a Mejor película de animación se entregó en 1990. En aquella ocasión, el humilde volumen de producción forzó a que solo pudiera ser nominado un título, «Los cuatro músicos de Bremen», que ganó de forma automática. La anécdota revela las ganas que había en España de celebrar la animación propia.

La confianza del público español en la animación se intensificó en los 2000, según la animación 3D se asentaba en el país. El bombazo de «Shrek» llevó a algunos a deducir que sería buena idea emular la jugada en España, reclutando incluso al guionista John Stillman para que hiciera con las invasiones extraterrestres algo parecido a lo que había hecho con los cuentos de hadas. Así nació «Planet 51», que trajo la consolidación de la animación 3D española. La película, producida por Ilion Animation en Alcobendas, se obstinaba en parecer DreamWorks, diluyendo por completo su identidad nacional. Su enorme presupuesto se rentabilizó con una recaudación que a día de hoy solo superan «Los otros» y «Lo imposible» como taquillazos de capital patrio.

Ilion Animation había nacido a partir de Pyro Studios, el estudio de videojuegos que despuntó en 1998 con la saga «Commandos». Poco después de «Planet 51», distribuida mundialmente por Sony y estrenada en noviembre de 2009 en sintonía con el fin de semana de Acción de Gracias estadounidense, la misma Ilion se responsabilizó de la animación de «Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo», aunque fue un esfuerzo anecdótico. En 2017 se asoció con la productora estadounidense Skydance, que la absorbió tres años después para pasar a llamarse Skydance Animation. Hoy produce vistosas películas en 3D para Netflix y Apple, liderada por John Lasseter, expulsado de Pixar por propasarse con sus empleadas.

Gato, que también empezó diseñando videojuegos con Pyro Studios a principios de los 2000, recuerda esa época con cariño. «Yo era ingeniero informático y justamente entré en el mundo del videojuego porque no había más sitios en España donde se pudiera hacer animación en 3D». Como tantos otros artistas, quedó deslumbrado por el estreno en 1995 de «Toy Story», que motivó una carrera entre las cinematografías de todo el mundo por ver quién lograba antes su propio largometraje de dibujos en tres dimensiones. Dentro de Europa ganó España con «Megasónicos», en 1997, aunque Gato fija el estallido realmente prometedor con «El bosque animado» (2001).

«Fue cuando pensamos “esto arranca”. Y fue relativamente pronto, no había pasado tanto tiempo de “Toy Story”. En España hemos sido pioneros y recuerdo estos proyectos con mucha ilusión, deseando que tuvieran éxito y dieran pie a más películas», afirma. Gato pudo cambiar los videojuegos por la animación 3D, desarrollando sus primeros cortos en paralelo a los pasos iniciales de Ilion Studios. Un paralelismo reforzado por la necesidad de internacionalizar el discurso: los cortos de Tadeo Jones son bastante distintos de lo que luego sería la saga, pero ya apuntaban a esa ambición global que hoy define la animación comercial española.

Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

Seguir en Cultura

  1. El Imparcial, el restaurante español de Buenos Aires que prohibió la política y la religión para evitar peleas
  2. La cultura crítica catalana planta cara a las imposiciones del independentismo
  3. La tenca, el manjar extremeño que conquistó a Carlos V, mantiene su fiesta de Interés Turístico
  4. Viktor Frankl: «La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino por falta de significado y propósito»