La tenca, el manjar extremeño que conquistó a Carlos V, mantiene su fiesta de Interés Turístico
La tenca, pez de agua dulce vinculado a Cáceres, debe parte de su fama a Carlos V, que la probó durante un viaje a Portugal. Desde 1989 cuenta con una fiesta propia declarada de Interés Turístico Gastronómico en 2001.
Por Marcos Esteban
La tenca, un pez de agua dulce muy ligado a la provincia de Cáceres, es uno de los manjares más singulares de la gastronomía extremeña. Su historia combina tradición pesquera, leyenda real y reconocimiento oficial, hasta el punto de contar desde 1989 con una fiesta propia que fue declarada de Interés Turístico Gastronómico por la Junta de Extremadura en 2001.
Buena parte de su fama se debe al emperador Carlos V. Según la leyenda, el monarca probó este pescado en Arroyo de la Luz durante un viaje a Portugal y quedó prendado de su sabor. Aquellas celebraciones se repitieron en varias ocasiones y la tenca quedó asociada no solo al rey, sino también a la fiesta y al jolgorio. Lo curioso es que su origen es humilde: es un pez de aguas tranquilas, muy vinculado a charcas y embalses, que se adapta bien a aguas con poca oxigenación y abundante vegetación.
Perteneciente a la familia de los ciprínidos, la tenca no es a primera vista un pescado especialmente apetecible. Llama la atención por su piel viscosa, su color pardo verdoso y un tamaño que suele ser pequeño o mediano, aunque puede alcanzar pesos mayores. A pesar de esa apariencia, en la provincia de Cáceres es uno de los pescados más aclamados y compite en importancia simbólica con otros productos extremeños más conocidos en el resto de España.
La Fiesta de la Tenca comenzó en el verano de 1989 como una jornada dedicada a este producto. La primera edición se celebró en Navas del Madroño y después se mantuvo como una cita compartida por los pueblos de la Mancomunidad Tajo-Salor, de modo que cada año se celebra en una localidad distinta. El reconocimiento llegó en 2001, cuando fue declarada de Interés Turístico Gastronómico, lo que ha servido para reforzar el valor de la tenca como producto local y como seña de identidad comarcal.
En cuanto a su preparación, lo tradicional es cocinarla directamente frita en aceite de oliva, lo que conserva el carácter del pescado a la vez que queda jugoso. Algunos aseguran que su sabor recuerda al de la carne. También es famosa en Cáceres la receta de tenca en escabeche, tanto como técnica de conservación como para potenciar su sabor y darle una nueva capa culinaria.
Eso sí, quienes la preparan advierten de que es un pescado más delicado de lo que podría pensarse viniendo de aguas tranquilas. Hay que limpiarlo muy bien y tratarlo con cuidado antes de cocinarlo para que la textura final sea buena. Esa exigencia forma parte también de su carácter especial, de un producto que pasó de ser un plato humilde a convertirse en un icono gastronómico con fiesta propia y sello oficial.
