Isabel Coixet y Paul Laverty piden al Festival de Venecia que ice la bandera palestina
Venice for Palestine publica una nueva carta abierta firmada por decenas de cineastas e instituciones, entre ellos Isabel Coixet, Paul Laverty, Annie Ernaux y Céline Sciamma, en la que reclaman al certamen medidas concretas, la suspensión de acuerdos con entidades vinculadas al gobierno israelí y que la bandera palestina ondee durante todo el festival.
Por Elena Lozano
Un grupo de cineastas e instituciones culturales internacionales ha vuelto a dirigirse al Festival de Venecia para exigir una postura pública más firme en relación con la situación en Gaza. La plataforma Venice for Palestine ha difundido una nueva carta abierta en la que reclama al certamen «medidas concretas» de apoyo al pueblo palestino, entre ellas que la bandera palestina ondee durante toda la celebración del evento. La misiva está firmada por decenas de personalidades del cine, como Isabel Coixet, Paul Laverty, Annie Ernaux, Céline Sciamma, Guy Pearce, Roger Waters, Matteo Garrone, Nan Goldin y Saleh Bakri, junto a «muchas otras figuras destacadas de la comunidad cinematográfica y cultural internacional».
La carta llega un año después de que el Lido se convirtiera en uno de los epicentros de las protestas contra la ofensiva militar israelí en Gaza. En la pasada edición, Venice for Palestine organizó manifestaciones y publicó un primer escrito en el que se pedía al festival que condenara públicamente el genocidio, algo que la Mostra no llegó a hacer. En aquella ocasión, las movilizaciones coincidieron con el momento más alto de las protestas ciudadanas y con la presencia de «La voz de Hind», uno de los títulos más destacados de la programación. Ahora, los firmantes recuerdan que «hace un año, miles de personas respondieron al llamado de Venice for Palestine para que Palestina ocupara un lugar central en el Festival de Cine y la resistencia del pueblo palestino se situara en el centro del debate público».
En el nuevo escrito, los firmantes denuncian que se ha instaurado una «nueva normalidad» propiciada por un «falso alto el fuego». Sostienen que Israel «no solo no ha detenido sus atrocidades, sino que las ha continuado, extendiendo su poderío militar hacia Cisjordania, Siria, Líbano e Irán». Añaden que «nada ha cambiado para el pueblo palestino» y que «las lágrimas que hemos derramado por una película no bastan para absolvernos; más bien, son prueba de que no estamos aprovechando nuestra capacidad de acción colectiva con la fuerza suficiente».
Entre las peticiones concretas que recoge la misiva destacan la «suspensión de acuerdos con organizaciones e instituciones vinculadas al gobierno israelí» y la introducción de «salvaguardias para los profesionales que opten por desvincularse de dichos vínculos». Los firmantes hacen un «llamamiento a todas las personas y organizaciones de los sectores cinematográfico, mediático y cultural para que se unan y construyan un marco de apoyo que proteja a los trabajadores de los riesgos profesionales asociados a tomar una postura concreta contra el genocidio, rompiendo así la amenaza a su sustento que actualmente desalienta la disidencia».
De forma simbólica, la carta pide al festival que, para honrar las dos películas palestinas seleccionadas en sus secciones oficiales, se «ice la bandera palestina junto a las que representan a todas las demás películas de la selección oficial durante el evento». Los firmantes subrayan que esta práctica «sigue la práctica habitual y se alinea con las comunicaciones oficiales del Festival». La iniciativa llega en un momento en el que el certamen veneciano vuelve a estar en el punto de mira de la comunidad cinematográfica internacional por su relación con instituciones israelíes y por su silencio ante la escalada del conflicto en Oriente Próximo.
