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Evolut

31 de agosto de 2026

Economía 5 min

Amancio Ortega, sobre su fortuna: «Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero»

El fundador de Inditex, Amancio Ortega, reflexiona sobre su éxito empresarial en el libro «Por qué unas tiendas venden y otras no», donde defiende que el crecimiento de la compañía y el trabajo diario han estado siempre por delante de la búsqueda directa de beneficios.

Amancio Ortega

Amancio Ortega, fundador de Inditex y una de las mayores fortunas del planeta, ha dejado una de las reflexiones más claras sobre su filosofía empresarial en el libro «Por qué unas tiendas venden y otras no», de Luis Lara y Jorge Mas. En ella sostiene que «si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero». La afirmación, aparentemente contradictoria en alguien que ha levantado un imperio textil de dimensiones extraordinarias, resume una manera de entender los negocios basada en el crecimiento constante de la compañía y en la capacidad de adaptación, más que en la persecución directa de los beneficios.

El empresario leonés, que cumplió 90 años el pasado 28 de marzo, ha defendido en varias ocasiones que una empresa necesita mantenerse en movimiento para sobrevivir. «Si no hay crecimiento, una compañía se muere», asegura en la reflexión recogida en el libro. Para Ortega, el crecimiento no se limita a vender más productos, sino que implica también ampliar la capacidad productiva, abrir tiendas, extender los centros de distribución y disponer de recursos suficientes para reaccionar ante los cambios del mercado. «Una empresa tiene que estar viva por la gente que tiene», afirma, en una visión que concibe el crecimiento como un mecanismo de supervivencia que proporciona flexibilidad ante nuevos escenarios.

Su relación con los resultados económicos también se aleja de la obsesión habitual por las cifras trimestrales. Ortega llegó a asegurar que los resultados «no son tan importantes» para él y que ni siquiera los consulta de manera habitual, una postura que contrasta con la de la mayoría de los grandes ejecutivos mundiales y que refuerza su imagen de gestor centrado en el largo plazo.

La trayectoria de Ortega adquiere una dimensión especial cuando se observa desde sus orígenes. Nació el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, un pequeño municipio de la provincia de León, en el seno de una familia humilde. Era uno de los cuatro hijos de Josefa Gaona, ama de casa, y Antonio Ortega, trabajador ferroviario. La profesión de su padre obligó a la familia a trasladarse en varias ocasiones: tras pasar una etapa en Tolosa, en el País Vasco, se instalaron finalmente en A Coruña, ciudad que acabaría siendo clave en su vida personal y empresarial.

Con 12 años estudiaba en el colegio del Sagrado Corazón, pero abandonó pronto los estudios para comenzar a trabajar y ayudar a su familia en un momento marcado por las dificultades económicas. Con apenas 14 años empezó como chico de los recados en la mercería La Maja, donde también trabajaban sus hermanos Antonio y Josefa. Aquel primer empleo fue el inicio de una carrera que, con el paso de las décadas, le convertiría en uno de los empresarios más influyentes del mundo.

En La Maja, Ortega fue ganando experiencia hasta convertirse en dependiente y conoció a Rosalía Mera, que años después sería su esposa y una figura fundamental en los primeros años de su aventura empresarial. Junto a sus hermanos, sus cuñados y Rosalía, comenzó a confeccionar batas guateadas destinadas a la clase alta coruñesa. La estrategia incluía un elemento que acabaría siendo esencial en su modelo de negocio: ofrecer prendas a precios competitivos sin renunciar a una producción capaz de responder a la demanda. El éxito de aquellas primeras prendas permitió ampliar el negocio con camisas masculinas, ropa deportiva y otras prendas.

En 1963 creó Confecciones Goa, una empresa familiar cuyo nombre procede de las iniciales de Amancio Ortega Gaona colocadas en orden inverso. El siguiente gran momento llegó en 1975, cuando abrió en A Coruña la primera tienda Zara, punto de partida de una expansión que cambiaría el sector de la moda. En 1985 se fundó Inditex, el grupo que agruparía diferentes marcas y extendería el modelo por numerosos países. La internacionalización comenzó en 1988 con la primera tienda fuera de España, en Oporto, y después llegarían establecimientos en Nueva York y París, junto a nuevas enseñas como Pull&Bear, Bershka y Oysho. Al cierre de su último ejercicio, Inditex contaba con 5.536 establecimientos en todo el mundo, una cifra que contrasta radicalmente con los modestos comienzos de su fundador.

Elena Lozano

Autor

Periodista de sociedad

Elena Lozano cubre para Evolut actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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