La OCU concluye que la gasolina barata no es de peor calidad que la de las grandes cadenas
Un estudio de la OCU sobre 40 estaciones de servicio concluye que el precio no determina la calidad del combustible. Los carburantes económicos cumplen la normativa europea y presentan características similares a los de las grandes marcas, según los expertos del sector.
Por Inés Benítez
La creencia de que la gasolina más cara es siempre mejor no se corresponde con la realidad del mercado español de carburantes. Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), realizado en noviembre de 2025, concluye que los combustibles de las estaciones de servicio de bajo coste presentan una calidad similar a la de las grandes cadenas y cumplen con los requisitos establecidos por la normativa europea.
El análisis de la OCU se basó en siete parámetros fundamentales de calidad de la gasolina 95 y el diésel, examinando muestras de 40 estaciones de servicio. Entre los aspectos analizados figuran el contenido de azufre, la densidad, la presión de vapor, el punto de ebullición y la apariencia del combustible. Ninguna de las muestras, tanto de grandes compañías como de establecimientos de bajo coste, superó los límites fijados por la legislación vigente.
La diferencia más evidente entre unos establecimientos y otros aparece en el precio, no en la composición del producto. Según los datos recogidos durante el mes de octubre, el precio medio por litro de gasóleo normal variaba considerablemente según el tipo de estación: 1,47 euros en las grandes cadenas, frente a 1,38 euros en las medianas, 1,34 euros en las de bajo coste y 1,32 euros por litro en las ubicadas en hipermercados.
Mónica Marí, responsable de la estación de servicio Elefante Azul y Autonetoil Sant Antoni, desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre el combustible. «Mucha gente cree que porque un combustible sea más caro es automáticamente mejor, pero no siempre es así. El combustible ya viene aditivado y nosotros además añadimos aditivos específicos en cada descarga. Que una gasolina sea más barata no significa que sea peor», explica en una entrevista concedida a La Vanguardia.
La responsable de estas estaciones de servicio señala que la percepción de que el combustible de las gasolineras de bajo coste es inferior «no se corresponde con la realidad que nosotros vemos en el sector». La razón de esa percepción, añade, es que «el consumidor suele asociar precio con calidad. Muchos clientes piensan que la gasolina más cara tiene que ser necesariamente mejor. Sin embargo, la diferencia de precio responde también a decisiones comerciales y empresariales».
Marí advierte además de que algunos conductores pagan por un combustible que realmente no necesitan. «Hay usuarios que buscan gasolina 98 convencidos de que el coche funcionará mucho mejor, cuando en muchos vehículos la gasolina 95 cumple perfectamente su función. Siempre recomendamos seguir las especificaciones del fabricante», afirma.
La razón principal por la que apenas existen diferencias relevantes entre los combustibles de unas marcas y otras está en su origen. Actualmente, todos los carburantes que se venden en España proceden de alguna de las ocho refinerías que operan en el país. Estas instalaciones suelen organizar el suministro en función de distintas zonas geográficas, por lo que es habitual que las estaciones de servicio de una misma provincia reciban el combustible de un mismo proveedor y, por tanto, tengan una calidad similar.
En cuanto al futuro del sector, Marí considera que la electrificación todavía tiene un largo recorrido por delante. «Las nuevas estaciones ya incorporan puntos de carga porque la normativa lo exige en muchos casos, pero una implantación masiva requeriría una adaptación importante de muchas instalaciones», señala. No obstante, prevé que «dentro de 10 años, probablemente tendrá mucho más peso la movilidad eléctrica. Es la dirección hacia la que parece avanzar el sector».
Los datos de matriculaciones respaldan esa tendencia. Las ventas de vehículos electrificados, que incluyen eléctricos e híbridos enchufables, alcanzaron en julio las 27.550 unidades, un incremento del 20,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. La cuota de mercado mensual llegó al 22,3%, situando a los vehículos con enchufe como la segunda alternativa de compra. En los seis primeros meses del año acumulan 181.821 matriculaciones, un 35,6% más, y representan ya el 20,4% del mercado total.
Ante esta realidad, la experta ofrece un consejo práctico para los conductores: «Que se informen bien sobre el combustible que necesita su vehículo y que no se dejen llevar únicamente por el precio o por la idea de que lo más caro siempre es mejor. También es importante no apurar constantemente el depósito y prestar atención al combustible que se selecciona al repostar. Son gestos sencillos que pueden evitar muchos problemas».
